Fin de Año, una celebración antigua que invita a reflexionar lo hecho

Redacción
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[dropcap]L[/dropcap]as fiestas de fin de año son mucho más antiguas que el propio cristianismo en donde todos los pueblos han celebrado el cambio de ciclo, y además son momentos de reflexión de lo que ha hecho en el tiempo, coinciden especialistas e Iglesia.

En entrevista por separado, Eduardo Merlo Juárez y Eugenio Lira Rugarcía, arqueólogo y obispo auxiliar de Puebla, respectivamente, destacan que el ser humano por naturaleza ven con optimismo el futuro y en donde muchos creyentes acostumbra dar gracias ante el Santísimo Sacramento expuesto a la adoración.

Eduardo Merlo dijo a Notimex que la celebración del año nuevo ya se celebraba desde los egipcios, los persas, los griegos y los romanos de donde heredamos esa tradición del año nuevo.

“Siempre se tiene la idea que cuando empezamos un ciclo las cosas pueden mejorar y hacemos lo posible que se tengan esa suerte que se requiere de apoyo y recursos que no tenemos ahora, pero podemos tener en el futuro”

Merlo Juárez destacó que los seres humanos por razón de su naturaleza ven con optimismo el futuro y con pesimismo el pasado entonces el año nuevo es ese ciclo.

Mencionó que por ello el tener la cena de Fin de Año es el cambio de un periodo a otro como los romanos lo hacían comiendo y disfrutando felices, de ahí, con ese carácter es que le da al último momento que se va a reflejar en el año que empieza, es decir, la gente se encuentra contenta para estarlo todo el año.

“Ya los elementos que componen o que forma esa tradición varían de pueblo en pueblo en donde de Europa son distintos en América y de Asia”

El arqueólogo resaltó que en México hemos acumulado como propias tradiciones como es comparar las 12 veladoras para poner una cada primero de mes, el asistir a la Iglesia a dar gracias.

Agregó que ahora después de la cena hay una serie de supersticiones alrededor de la misma, como es el traer algo rojo, sobre todo los calzones, que si hay que poner lentejas, el poner un anillo de oro en la champaña o sidra.

“Son una cantidad de cosas que han sacado de todas partes, que en cuanto se sabe algo lo copia la gente, esto ante la crisis que se vive económicamente en donde las personas buscan esos amuletos para intentar solucionar esto”

Ejemplificó que dentro de estos amuletos ponen lentejas y decir que las echa a la calle para cuando es año nuevo y nuca falte comida, lo mismo la ropa roja; el moño blanco y el anillo; sacar las maletas y arrastrarlas por la calle para que se tenga un viaje; barrer la banqueta para que no se tenga mala suerte.

Destacó que todo lo anterior no forma parte de una tradición religiosa, de ahí, que sólo son más ideas que la gente ha tomado, que copia y enriquece diariamente.

Por su parte, Eugenio Lira señaló que de la piedad popular provienen algunos ejercicios piadosos del 31 de diciembre, que en la mayor parte de los países de Occidente coincide con el final del año civil.

Añadió que esta ocasión ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el “misterio del tiempo”, y la acción de Dios en él, lo que suscita gratitud por los beneficios recibidos del Señor, y arrepentimiento por las propias fallas, pecados y omisiones.

“Este día se acostumbra dar gracias ante el Santísimo Sacramento expuesto a la adoración de los fieles, y pedir perdón a Dios, quienes en gracia recitan el “Te Deum, comulgan y rezan por las intenciones del Papa, y con ello pueden recibir la Indulgencia Plenaria”

Lira Rugarcía expresó que sería hermoso poder terminar un año y comenzar el nuevo participando en la Eucaristía a la medianoche, como se hace en muchas partes del mundo.

El obispo auxiliar de Puebla consideró que por ello entre los buenos deseos con los que hombres y mujeres se saludan en los primeros minutos del 1 de Enero, destaca el de la paz, anhelo que brota de la naturaleza que Dios ha puesto en el ser humano, y que tiene profundas raíces bíblicas, cristológicas y navideñas.

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