Su pasión por la mecánica le llevó a recorrer el mundo. Cuatro continentes en cuatro décadas. Un verdadero artesano de la industria automotriz, Stelio Tommasi es italiano y radica en Puebla desde hace 14 años.

Ferrari es su casa, conoce cada recoveco de los diferentes modelos de la escudería italiana. No obstante, no le es ajeno modelos de las marcas Mercedes, Lamborghini, Porsche, Alfa Romeo, Lotus, Jaguar, Pegueot, Renault, Audi hasta Volkswagen, entre otros.

stBTommasi es originario de Bologna. Sus primeros pasos en el mundo automotriz fueron en su país de origen. Ahí descubrió su pasión y se abrió paso. Primero fue en la armadora Alliance, de ahí emigró a la escudería Ferrari, y comenzó su periplo.

Desde Sudáfrica hasta Brunei. Tommasi se convirtió en el celador de los diferentes modelos de la armadora italiana.

En Johannesburgo fue mudo testigo del fin del apartheid y del ascenso de Mandela al poder. Durante casi nueve años, Tommasi formó escuela, inculcó a los jóvenes sudafricanos el amor por el trabajo y como le cambió la vida a éstos. “Uno debe trabajar con gusto, con pasión, si uno trabaja para tener dinero a final de mes está equivocado. Además, algo satisfactorio de esa experiencia es ver como varios de esos jóvenes siguen en el oficio, pero con pasión. Eso deja un buen sabor de boca”.

Esa pasión la heredó de su padre. En Italia, Don Tommasi le decía a Stelio: “hijo si te vas a dedicar a la pepena debes hacerlo con gusto, sino te agrada déjalo y dedícate a otra cosa, así de fácil”.

Tras su estadía en Johannesburgo regresó a Italia para emigrar a el reino de Brunei, para atender a uno de los colecciones de automóviles más grandes del mundo, la del sultán Muda Hassanal Bolkiah.

Dos años estuvo Tammasi en la corte real del Sultán, ahí supervisó los cerca de 200 vehículos de la escudería italiana. En donde destacan el Ferrari FX, Ferrari 456GT Station Wagon, Ferrari F50, su misión era una tenerlos listos para cualquier ocasión y supervisar su correcto funcionamiento.

El sultán Muda Hassanal Bolkiah tiene una colección que rebasa los 7 mil vehículos, en donde destacan marcas como Aston Martin, Ferrari, Mercedes, Bentley, Lotus, Lamborghini o Jaguar.

Tommasi esboza una sonrisa al recordar su estadía en el país asiático. “Fue una experiencia inimaginable”, susurra.

 

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El trato del italiano es afable, siempre esboza una sonrisa y tiene una anécdota, supervisa el trabajo y la dolencia de cada uno de los vehículos que ingresa a su taller.

Fue a mediados de la década de los noventa cuando llegó a Puebla con la encomienda de atender los Ferraris mexicanos; sin querer, conoció los gustos de la clase política mexicana y su afición por la escudería italiana.

Su travesía de la armadora italiana en México duró dos años; sin embargo Stelio decidió quedarse en la Angelópolis, su trabajo rebasó fronteras, y  abrió un taller dedicado al cuidado y restauración de vehículos de lujo y deportivos.

 

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Tommasi es un auténtico trotamundos, su trabajo es su pasión. Los autos son su devoción. Es un poblano por adopción, lo mismo degusta una pasta que un mole y forma parte de la cartografía de la Puebla del siglo XXI.

Genaro Flores D.

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