Transcurrieron 22 años para resolver el caso de “Baby Hope”, una niña de tan solo 4 años que la asesinó su propio primo Conrado Juárez -30 años mayor que ella-. El cuerpo lo abandonó en una zona boscosa a orillas de la autopista que bordea Manhattan por el río Hudson, a la altura del sector de Inwood, en el alto Manhattan; el cuerpo de la menor estaba en una hielera y está la encontró un gripo de trabajadores de la construcción.

bh1La noticia conmocionó al Bronx en 1991, lo calificaron como el más atroz de la historia al darse a conocer los detalles del homicidio; a la menor la estrangularon y violaron; además, sufrió desnutrición. Pero a pesar de lo escandaloso del caso, los familiares jamás la reportaron como desaparecida; no obstante, sus restos fueron enterrados gracias al trabajo de los detectives del caso, quienes cooperaron para que se realizara este ritual. Al no saber el nombre de la menor fue bautizada por ellos  como “Baby Hope”.

No  obstante, por azares del destino y a la celebración anual en donde recuerdan a “Baby Hope”, se comenzó con las primeras pistas para resolver su caso; fue gracias a su hermana, quien contó a una mujer sobre el caso, y debido a las características de la foto, decidió acudir a las autoridades para determinar si era de su familiar. Dicha sospecha la confirmaron los detectives, quienes al recabar los datos sobre la madre de la menor y buscarla, decidieron hacerle pruebas de ADN, el resultado es contundente, la menor era su hija, y se llamó ‘Anjélica Ramírez’.

 

Los hechos

bh2La menor era hija de la poblana Margarita Castillo y Genaro Ramírez, quienes migraron a los Estados Unidos para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, pareja decidió poner fin a su relación, y entre los acuerdos fue dividirse la patria potestad de las tres hijas, la mayor se quedó con su madre; en tanto, las más chicas, entre ellas Anjélica Ramírez, con su padre.

Las niñas se fueron a vivir a la casa de su padre, donde también habitaban más personas, entre ellos sus familiares y el propio violador, Conrado Juárez, primo de la menor quien relató como el día del asesinato llegó borracho a la casa, por lo que decidió llevarse a la menor a un cuarto, violarla y asfixiarla con una almohada.

Tras darse cuenta del hecho, acudió con su hermana Balbina, quien dormía en el cuarto de junto, y le recomendó deshacerse del cuerpo. Tras esta decisión buscaron una hielera, metieron el cuerpo de la niña; además, introdujeron refrescos para “ocultar a Anjélica”, para después aventar el ataúd de la menor. Un secreto que Balbina se llevó a la tumba.

Tiempo después Margarita Castillo se enteró, por el propio Conrado Juárez, de la muerte de su hija. Pero jamás dio detalles de su fallecimiento

 

La confesión

bh3Tras lograr identificar el cuerpo 22 años después, los detectives cuestionaron a la madre por qué nunca denunció la desaparición de su hija, sobre todo cuando se enteró de la muerte de la menor.

Ella solamente atinó a decir: “no fui a la policía por miedo de no ser escuchada, de no saber el idioma. El papá me las quitó. Y tal vez ese fue mi error, dejar que me las quitaran…para mi no había desaparecido, su padre de la había llevado”.

A la par los detectives continuaron con sus investigaciones, y finalmente dieron con el culpable. Conrado Juárez, quien fue detenido en un restaurante en Nueva York donde trabajó como lavaplatos. Durante el interrogatorio, finalmente aceptó su culpabilidad y contó con detalle los abusos constantes a los que sometía a su prima, y cómo la asesinó.

Ahora la lápida ya tiene el nombre de Anjélica, y su tumba fue finalmente visitada por su madre, quien ahora sabe donde se encuentra su hija

 

Lorena Cea

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