“Dejarlo en México era muy peligroso”

Redacción
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Un adolescente nacido en Estados Unidos fue liberado en México después de pasar tres años en un centro de menores por cometer sanguinarios asesinatos para un cártel narcotraficante, un caso que sacudió al país en 2010 y evidenció el reclutamiento de menores por las bandas criminales.

Las autoridades decidieron liberar al joven, de nombre Edgar y conocido con el alias “El Ponchis”, en la madrugada de este martes adelantándose unos días al cumplimiento de su pena en el centro de reclusión de menores del estado de Morelos.

En medio de fuertes medidas de seguridad, el adolescente fue trasladado al cercano aeropuerto de Ciudad de México y subido a un avión hacia San Antonio, Texas, donde reside su familia, según informaron autoridades de Morelos.

“Dejarlo en México, en Morelos, era muy peligroso porque peligraba su vida. Él sabia que era muy difícil que sobreviviera por todo lo que sabe, por todo lo que hizo”, dijo el gobernador del estado, Graco Ramírez, en declaraciones a Milenio televisión.

El joven fue detenido en diciembre de 2010 en el aeropuerto de Cuernavaca cuando intentaba volar a Estados Unidos. Su captura generó un gran revuelo en el país al difundirse videos del joven torturando a víctimas y de sus propias confesiones.

Desde dos años antes, México asistía con horror a una escalada de crímenes cada vez más crueles en las pugnas entre los cárteles de la droga, a los que el gobierno anterior de Felipe Calderón atribuyó la mayoría de los más de 70 mil asesinatos que ocurrieron durante su presidencia (2006-2012).

En julio de 2011 y con apenas 14 años de edad, el adolescente fue sentenciado a tres años de reclusión -el máximo para menores- y una multa millonaria tras ser hallado culpable de tres secuestros, tráfico de drogas y los asesinatos de cuatro jóvenes, a quienes -de acuerdo con el fiscal del caso- degolló y colgó de un puente de Cuernavaca.

El joven y su defensa aseguraron que integrantes del cártel Pacífico Sur -que opera en Morelos- le secuestraron, amenazaron de muerte y drogaron para impulsarle a perpetrar los crímenes.

 

Niños abandonados, elementos “desechables” del narco

Los cárteles usan a los adolescentes “esencialmente por su condición de desprotección”, aseguró Juan Martín Pérez, director de Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), una coalición de varias ONG.

Son elementos “desechables porque no importa lo que suceda con ellos (…) Se les usa para lo que se necesita y si los detienen, mueren o son heridos no hay ningún tipo de responsabilidad o de implicación de estos grupos (criminales) para protegerlos”, explicó el experto, quien afirma que el fenómeno “se ha incrementado en los últimos años”.

Según un estudio difundido por REDIM en 2011, entre 25 mil y 30 mil adolescentes mexicanos estaban implicados en el crimen organizado, esencialmente como informantes y distribuidores de drogas.

“El Ponchis” fue un “consumidor precoz de cocaína”, hijo de migrantes a Estados Unidos que tuvo que regresar a México luego de que sus padres fueron encarcelados por sus vínculos con las drogas, explicó este martes el gobernador Ramírez, quien calificó de “notable” la rehabilitación del muchacho.

Sin embargo, para la ombudsman de Morelos, Lucero Benítez, en México y el extranjero existe “inconformidad por la liberación de un joven con estas características”.

Otro punto polémico del caso “El Ponchis” fue la forma en que fue tratado por las autoridades en México. Tras su detención, el joven fue exhibido por soldados mexicanos a rostro descubierto en una improvisada rueda de prensa celebrada de noche y en plena calle, despertando críticas de los defensores de los derechos de los niños.

Muchos de los detenidos durante el gobierno de Calderón, y presentados ante los medios como parte de los resultados de la ofensiva militar antidrogas, fueron después puestos en libertad por falta de pruebas.

El actual gobierno de Enrique Peña Nieto, que decidió acabar con estas exhibiciones, lanzó un programa de prevención del delito que busca disminuir la deserción escolar en los jóvenes y mantenerlos lejos de la criminalidad pero, según expertos, los efectos no son aún visibles.

Yemeli Ortega

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