Dudas que inquietan.

Redacción
Written by Redacción

París la “ciudad luz”, la metrópoli del libre pensamiento, la bohemia ciudad de los cabarets de antaño y la pasión por la cultura y el buen vino, vivió una noche adversa, envuelta en tragedia y zozobra de un mañana incierto.

El nihilismo y el odio sectario cuya comprensión se aleja de nuestra imaginación sembraron el terror y aniquiló por el momento el ideal de la tranquilidad perpetua. La virtud se transfiguro en masacre por un delirante fanatismo; está es la historia revelada en el cliché de una guerra desgarradora e interminable que ha dejado centenares de víctimas inocentes al tiempo de centenares de desplazados y familias sin hogar.

Las dudas saltan al aire: ¿quiénes son los terroristas? ¿quién los armo? ¿quién ha creado el clima político e informativo que llevó a la presente crisis?

La indignación e incertidumbre se entremezclan, frente a la impotencia y la sospecha que desata el llamado a una guerra sin cuartel, una guerra que ha despertado el desdeño a nivel mundial y la solidaridad de los pueblos por enaltecer la cultura de la paz.

Los actos terroristas perpetrados en contra de inocentes en Francia son sin lugar a duda reprochables; pero a la vez, traen a la mente de propios y extraños una vieja disputa encausada por la idolatría, misma que se verifica en una honda reflexión sobre los alcances del terrorismo a nivel global en los contextos más adversos.

¿Cuán poderoso y lastimoso llega a ser el adoctrinamiento en la barbarie y la tribulación? Una conjetura inverosímil de responder bajo el adagio de que el Dios que da la vida, es el mismo que conmina a otros arrebatarla, atraídos por la causa del extremismo más violento, sin comprender que la vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella, más allá de los dilemas ideológicos que hoy arrastra a una minoría de musulmanes a crear subculturas, acrecentando las disputas ente mundos paralelos. Una verdad inconsistente, que hace imposible aceptar la diversidad y la neutralidad religiosa dentro de diversas fronteras.

El estado de shock por los atentados se transforma en un estado de ansiedad luego de la amenaza de futuras transgresiones a la paz y la tranquilidad en las principales capitales del mundo occidental por parte del autodenominado grupo yihadista, y en dónde nuestra generación tendrá que luchar por salvaguardar su libertad o acostumbrarse a vivir permanentemente con la presencia de soldados patrullando las calles, estaciones de trenes y lugares de culto, está es quizás una perniciosa similitud con nuestro país, un país infestado por la violencia.

En este sentido cobran relevancia las nefastas comparaciones por el arrebato de muchos que en un encadenamiento de eventos locales cuestionan las muestras de respaldo y luto al pueblo francés, lo que nos hace responder inquietantes analogías entre el terrorismo y el narcotráfico. Historias disímbolas, que si bien es cierto no es dable comparar por su evolución y dinámica, el número tal elevado de víctimas nos obliga a duras comparaciones entre los movimientos de contrainsurgencia radicalizada con el avance del califato del Estado Islámico en Siria e Irak frente a la violencia desatada por los cárteles de las drogas en México. Bajo esta lógica, podamos aventurarnos y afirmar que ambos movimientos tiene puntos de contacto que deban analizarse a fondo: su financiación resultado de actividades ilícitas, el tráfico de armas y el reclutamiento de personas afines ideológicamente. De ahí que el gran reto sea pulir el trabajo de los cuerpos de inteligencia y seguridad para la detección oportuna de fuentes de financiamiento de terrorismo y narcotráfico y, de una vez por todas interrumpir el apoyo a grupos paramilitares y terroristas. Al tiempo de estimar que la única manera de hacer frente ante estos movimientos de barbarie desmedida, sea el adaptarse con rapidez y eficacia a los cambios en la guerra o combate frontal, entendiendo su dinámica y evolución, reconociendo los yerros e intereses mezquinos detrás de grandes tramas de corrupción por muy dura que sea la realidad.

Derrotar al terrorismo en todas sus formas no es un acto de intuición sino la comprensión de la historia para evitar el anacronismo.

Gabriel Torreblanca Flores

@GTorreblank

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