La Casa del Mendrugo expone “Amos por siempre”

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El museo de la Casa del Mendrugo, ubicada en el Centro Histórico de Puebla, abrió sus puertas al público para que se deleiten con la exposición “Amos por siempre; el misterio de los cráneos”, una colección de piezas de la cultura zapoteca.

José Ramón Lozano, presidente de la Fundación Casa del Mendrugo, informó que esta muestra lleva a los visitantes a los distintos episodios del pasado prehispánico a través de las piezas que fueron donadas por Roberto Ortiz Dietz, quien las recibió por herencia de sus abuelos de origen zapoteca.

Esta colección de testimonios históricos consta de piezas procedentes de la región zapoteca de Oaxaca, entre las que se encuentran cráneos tallados, caracoles esculpidos, trastos y artificios importantes que utilizaban en sus ritos los Amos, como se les conocía a los ancianos sabios que gobernaban el pueblo Alteca.

Los huesos humanos y los caracoles trompeta están esgrafiados con imágenes relacionadas a la antigua cultura indígena de la región de Oaxaca.

Sobre la calle 4 sur 304 se ubica la Casa del Mendrugo, que de acuerdo al historiador Hugo Leicht en su obra “Las Calles de Puebla”, fue edificada por los sacerdotes jesuitas con los mendrugos (limosnas) que recibían de la orden de sus feligreses angelopolitanos.

Esta casa se encuentra a una cuadra de la Catedral de la ciudad. Después de ser propiedad de los jesuitas, pasa a manos del Colegio del Estado y después a manos de particulares, y entre los años 1990 y 2008 permaneció en el abandono.

Fue en el año 2008 cuando el inmueble cambió nuevamente de propietario y se inició un proyecto de recuperación autorizado y supervisado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para convertirlo en vivienda y espacio cultural. Fue declarado monumento histórico protegido en el año 1914.

Durante las excavaciones propias de la obra, en el año 2010, en el patio principal de la casa se realizaron diversos hallazgos de importancia arqueológica y que contribuyen de manera importante al entendimiento de la evolución de la ciudad y la vida de sus habitantes y motivaron el establecimiento del museo.

“Sobre los hallazgos de la cultura zapoteca, un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y de la Escuela Nacional de Antropología e Historia está determinando entre otros estudios, la antigüedad de huesos y objetos, su relación entre ellos y la técnica con la que se decoraron”, informó José Ramón Lozano.

Los cráneos y demás objetos de la colección al parecer pertenecieron a una comunidad antigua gobernada por un pequeño grupo de hombres ancianos y sabios llamados Los Amos, quienes impartían justicia, dictaban sentencias, presidían rituales y eran respetados y amados por todos.

Los Amos siempre estaban acompañados de sirvientes y Heraldos o pregoneros, quienes convocaban a la comunidad para hacer los anuncios importantes soplando un gran caracol marino habilitado como trompeta. El Amo pertenecía a un linaje que se mantenía por generaciones.

Un sabio y diestro maestro trabajaba con herramientas de obsidiana los cráneos, algunos huesos, caracoles trompeta y otros objetos de Los Amos recién fallecidos; dibujando símbolos y escenas particulares de su vida.

Estos cráneos, huesos y objetos eran atesorados por la comunidad y eran usados en las ceremonias y rituales importantes.

Un hombre muy relacionado con los descendientes de una de estas comunidades fue un mestizo nacido en Oaxaca de sangre zapoteca-alemán-español, que se le conocía como “Hombre Sabio”, quien además llegó a ser un ilustre abogado y notario público en la ciudad de Puebla.

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Por su profunda relación con este grupo, por haberles apoyado en la solución de problemas complejos y por ser una persona de su absoluta confianza, los hombres viejos, los últimos Amos de ese grupo, le confiaron el tesoro de la comunidad.

Enfermo en Alemania y poco antes de morir en enero del 2012, a los 75 años de edad, entregó la colección y el manuscrito con el compromiso de que se diera a conocer en el museo de La Casa del Mendrugo.

Además de esta exposición, el Museo de la Casa del Mendrugo presenta dos colecciones; una dedicada a la cerámica mayólica y talavera antigua, de la época de la fundación de la ciudad recuperada durante la reconstrucción de la casa.

La segunda es un entierro Olmeca localizado en el patio de la casona con piezas de cerámica y osamentas humanas.

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