Obesidad e impuestos a refrescos, entonces, ¿se quiere recaudar o disminuir la obesidad?

Redacción
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Espacio Kybernautas
Invitado especial: Ramón de la Torre Medina

México tiene un grave problema de obesidad que exige medidas urgentes e integrales. Con esta lógica se está discutiendo en el Congreso la iniciativa para elevar al doble la cuota del impuesto especial sobre refrescos, así como la Ley de Ingresos 2017 que prevé un aumento considerable en la recaudación de este impuesto (IEPS). Frente a este escenario, es necesario detenerse y reflexionar si la intención del impuesto a refrescos es lidiar efectivamente con un problema de salud pública o si, en cambio, este impuesto sólo está recaudando a partir de la obesidad.

México pretende ser un referente internacional de la viabilidad de enfrentar la obesidad a través de una política fiscal. Los senadores Ríos Pitter, Zoé Robledo, Mario Delgado (PRD) y Martha Tagle (MC) impulsan el aumento del impuesto a refrescos con apoyo de la Alianza por la Salud Alimentaria y el Poder del Consumidor, A.C., financiados en parte por Bloomberg Philanthropies del ex alcalde de Nueva York. Lo cierto es que hasta ahora la efectividad del impuesto aún no puede ser medida de manera confiable pero, en lo referente a la recaudación, su efectividad ha sido mayor de la esperada.

Pero la oportuna recaudación no debe difuminar la finalidad extra fiscal de disminuir el consumo de azúcares añadidos. Desafortunadamente las circunstancias indican lo contrario. En un contexto en que el incremento de las tasas de interés eleva el costo de la deuda pública y los ingresos petroleros han disminuido, ha sido necesario robustecer los ingresos tributarios. Los esfuerzos con la reforma fiscal 2014 se hicieron y, entre otros, el IEPS probó ser un excelente sustituto del políticamente inviable IVA en alimentos y medicinas. Como consecuencia, su aumento parece ser una opción fácil para allegarse de más ingresos en 2017 bajo un argumento de disminuir la obesidad.

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Aunque la efectividad del IEPS para disminuir el consumo de refresco no ha sido la idónea, su recaudación sí lo ha sido y una sentencia de la Primera Sala de la Suprema Corte avala su constitucionalidad (AR 515/2014). La Sala determinó que el IEPS a refrescos, motivado por el derecho a la salud y desaliento al consumo, cumple con el principio fiscal de proporcionalidad al establecer una tarifa fija y no progresiva conforme al nivel de azúcar añadida.

No será sorpresa que la sentencia del IEPS a refrescos constituya jurisprudencia en su momento pues, en su esencia, la Suprema Corte ya ha reconocido la constitucionalidad de la Reforma Fiscal 2014. Se han resuelto desde las medidas de fiscalización: facturación, contabilidad y revisiones electrónicas; hasta la limitación de deducciones personales y de prestaciones sociales exentas para los trabajadores. En este último caso incluso se inventó el novedoso concepto de deducción estructural indirecta, es decir, que las prestaciones sociales son necesarias, pero no tanto. Así la Corte ha dado su visto bueno sobre las medidas fiscales.

Con el criterio de la Suprema Corte puede ser viable proponer un aumento del IEPS a refrescos, pero la cuestión substancial es determinar si es deseable o no. El impuesto finalmente recae sobre el consumidor, por lo que aquéllos con los ingresos más bajos serán quienes se verán más repercutidos. Debe evaluarse si el refresco es un bien elástico y sustituible o no. De lo contrario se estará recaudando más sin disminuir la obesidad. Según reportes en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el consumo del refresco no ha disminuido como se esperaría en el caso de una de las refresqueras más importantes.

Al margen de la discusión sobre el aumento del IEPS a refrescos, el Presidente Enrique Peña Nieto hace poco asistió al evento de una refresquera para presentar un plan de inversión de ocho mil millones de dólares (mdd) para expandir centros de distribución y manufactura y también para investigación y desarrollo tecnológico. Entonces, ¿se quiere recaudar o disminuir la obesidad?

En un contexto de necesidad recaudatoria, debe considerarse la posibilidad y riesgo de impuestos locales adicionales. En los términos del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, corresponde a las Entidades Federativas una participación de lo recaudado por IEPS pero, además, éstas podrán establecer impuestos locales al consumo de los bienes cuya enajenación esté gravada por IEPS. Tal es el caso de impuestos locales a bebidas alcohólicas con excepción de la cerveza, aplicable en varias Entidades. En el supuesto de refrescos, si una Entidad decide aplicar esta disposición, los consumidores de bajos ingresos no solo se verían afectados por un IEPS de 20% sino que, además, por un impuesto local de 4.5% por ejemplo. Situación que, de igual manera, no garantiza la disminución de la obesidad, pero sí logra una mayor recaudación.

Para efectivamente disminuir el consumo del refresco y privilegiar el derecho a la salud, otras medidas ajenas o complementarias a la política fiscal podrían ser aplicadas. Por ejemplo: políticas educativas, campañas preventivas e infraestructura para actividades físicas y bebederos de agua potable. A largo plazo, los recursos destinados al sector salud para el tratamiento de enfermedades como diabetes, podrían enfocarse en las medidas de prevención mencionadas. Hasta ahora se han aplicado medidas regulatorias como publicidad en horarios restringidos, el requerimiento de sellos nutrimentales y el reporte de calorías. Esto, inclusive, bajo la presión de El Poder del Consumidor, A.C. a través de un juicio de amparo con interés legítimo.

Otro ejemplo de medidas regulatorias es la adición a la Ley General de Educación para restringir en toda escuela la comercialización de alimentos y bebidas que no favorezcan la salud. Al respecto, el pasado dieciocho de enero se sesionó en la Segunda Sala de la Suprema Corte y se aprobó un proyecto (AR 104/2016) donde se declara la inconstitucionalidad de la disposición. Esto respecto de las escuelas de nivel superior porque, bajo un test de razonabilidad y proporcionalidad, se considera que no es una medida adecuada al tratarse de mayores de edad y existir otras medidas menos restrictivas para alcanzar los mismos objetivos, sin violar los derechos de libertad de trabajo y de comercio.

Así, si el impuesto a refrescos pretende ser un referente internacional contra la obesidad, la necesidad de incrementar la recaudación no debe ser su móvil. Si bien hay una sentencia de la Primera Sala de la Suprema Corte que reconoce su constitucionalidad, lo cierto es que hay otras medidas más adecuadas y legítimas que el simple aumento de la cuota IEPS para desincentivar el consumo de refrescos y lidiar con la obesidad. La regulación combinada con programas de educación e infraestructura para el deporte y bebederos de agua potable pueden ser medidas más efectivas y justificadas.

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La cuota IEPS sobre refrescos existente de un peso por litro no halla justificación para ser incrementada cuando no se ha comprobado la efectividad para disminuir la obesidad. Claramente se trata de un asunto de largo plazo que requiere estudios especializados para, de ser el caso, legitimar un aumento del impuesto mediante una justificación transparente sobre la inversión en medidas e infraestructura. Situación que hasta ahora no ha sido clara.

La disposición de la ley del IEPS vigente prevé una actualización de la cuota conforme al aumento del índice nacional de precios al consumidor (INPC) mediante un acto administrativo para evitar el procedimiento legislativo. Entonces, ¿es necesaria la iniciativa para aumentar la cuota en un cien por ciento? Parece una medida prematura con un fin recaudatorio y no extra fiscal de salud pública.

El severo problema de obesidad en México debe atacarse con medidas urgentes e integrales y no debe verse como una fuente de ingresos para recaudar a partir de la obesidad.

Kybernus A.C es un colectivo de líderes jóvenes que contribuye positivamente en la transformación de México desde lo local. Fundado en 2011 como parte de los programas de creación de valor social del Grupo Salinas, Kybernus A.C. fomenta una nueva cultura de liderazgo basada en valores y compromiso. Kybernus opera con un enfoque desde lo local y es una organización apartidista, laica y no lucrativa. Para Kybernus los liderazgos tienen un papel relevante en la generación de cambios positivos en la sociedad, por ello, los miembros del colectivo en Puebla se han dado a la tarea de realizar publicaciones que contribuyan con este fin.

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