El posible aumento de precio de la tortilla, un alimento básico para millones de mexicanos, enfrenta a empresarios y gobierno.

Los primeros alegan que el encarecimiento se debe al alza de los energéticos, y el Gobierno, que dice que el costo de la tonelada de harina disminuyó en 2017, advierte de posibles prácticas anticompetencia.

Según los cálculos de la Unión Nacional de Industriales de Molinos y Tortillas (Unimtac), que representa alrededor de 80 mil tortillerías y molinos en México, el precio de este alimento indispensable para las capas más pobres del País podría aumentar entre 1.5 pesos y 3 pesos por kilo.

El precio del kilo en tortillería se sitúa hoy entre 9.33 pesos en Puebla y 19.83 pesos en Hermosillo, Sonora, de acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercado (SNIIM) de la Secretaría de Economía.

El ponderado nacional es de 14.01 pesos por kilo.

La Unimtac alegó que el precio de este alimento subirá a escala nacional por un cambio en los mercados internacionales del maíz y una considerable subida del precio del gas, la gasolina y la electricidad.

En declaraciones a medios, el presidente de Unimtac, Lorenzo Mejía, denunció que los principales afectados son los propios tortilleros, pues el cliente ya no compra por kilo, sino por peso.

Por ello, hizo un llamado a las autoridades a crear una comisión nacional que analice la cadena productiva del maíz y la tortilla.

De acuerdo con un reporte del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), el mercado de las tortillas mecanizadas atendió a más de 101 millones de mexicanos y tenía un valor de más de 81 mil millones de pesos en 2014.

Las afirmaciones de Unimtac despertaron casi al instante una respuesta de la Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Ambas consideraron que este tipo de declaraciones “anticipadas sobre un aumento de precios” pueden constituir prácticas monopólicas absolutas e ir en contra de la Ley Federal de Competencia Económica.

“La declaración del día de hoy sobre el incremento en el precio de la tortilla carece de fundamento, ya que el precio de la tonelada de maíz blanco al inicio de 2018 está 11 por ciento por debajo de su precio hace un año, siendo éste el principal componente del costo de un kilogramo de tortilla”, indicó la SE en un boletín.

Asimismo, advirtió que el Gobierno de la República está listo para utilizar todos los instrumentos con los que cuenta para contener aumentos injustificados a los precios de este producto.

A esta crítica institucional se le sumaron otras voces como Juan Pablo Rojas Pérez, presidente del Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, quien aseguró que los industriales, los molineros y los tortilleros “están jugando chueco (hacen trampas)” al importar maíz amarillo para elaborar tortilla aunque ello no esté permitido por legislación actual.

Por ello, consideró injustificado el aumento a este alimento ya que el maíz blanco nacional se ha mantenido en un rango de 3 y 3.80 pesos el kilo.

Para evitar estos “abusos”, alegó, “es importantísimo y necesario reformar, activar e instituir al Sistema Producto Maíz de México”.

La petición

A su vez, el secretario general de la Alianza Campesina del Noroeste, Raúl Pérez Bedolla, urgió al gobierno a frenar el alza en la tortilla debido a que al productor de maíz se le adeudan compensaciones al precio objetivo desde hace dos años.

Si bien México es autosuficiente en maíz blanco, cuyo principal destino es el consumo humano, cada año importa alrededor de 14 millones de toneladas de maíz amarillo, con un valor de 2 mil 500 millones de dólares, y el 95 por ciento procede de Estados Unidos.

Aumento injustificado

El investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, Gerardo Noriega, consideró “injustificable” el aumento al precio de la tortilla, pues el precio por tonelada se ha mantenido pese al alza de precio internacionales y de los insumos.

Sin embargo, advirtió que podrán afectar el cultivo y producción las actuales tormentas invernales y alertó que un cambio de política en Estados Unidos en el marco de la reforma fiscal y la revisión del TLC puede depreciar el peso y, por consiguiente, encarecer el maíz amarillo que se compra al vecino del norte.

En la última década, el costo del kilo de tortilla ha subido más de un 60 por ciento. Por ello, la preocupación por el aumento del precio de la tortilla es habitual al inicio de año.

No obstante, se agudizó en enero de 2017 coincidiendo con el alza de los precios de los combustibles de entre 14 y 20 por ciento, que desataron una ola de críticas y protestas

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