Un equipo multidisciplinario del INAH recreó la forma en que fue ataviada para su entierro la Reina Roja, una alta dignataria maya del periodo Clásico, supuesta consorte del Gobernante Pakal, con los cientos de cuentas y teselas que componían el ajuar funerario.

Desde hace 12 años, el restaurador Constantino Armendáriz había trabajado en dibujos reconstructivos e interpretativos de la inhumación de la Reina Roja, donde se observan las diferentes capas de deposición de los objetos.

“Sin todos los años de dibujo, de todo el modelado, sin insistir en cada uno de los detalles: de los bordes, de la forma de las teselas, habría sido imposible llevar a buen puerto esta propuesta de montaje, la cual esperamos aterrice también en un mediano plazo en el Museo ‘Alberto Ruz Lhuillier’, de la Zona Arqueológica de Palenque”, expresó Armendáriz.

Hace unos años, el experto Juan Alfonso Cruz había realizado la restauración de la máscara de malaquita y el collar de la Reina Roja, siendo los únicos elementos del ajuar que se habían expuesto con anterioridad; con el trabajo de Armendáriz, se suman el tocado, el pectoral y las pulseras, informó el INAH en un comunicado.

La reconstrucción de la forma en que Tz’ak-b’u Ajaw, la “Señora Sucesión”, fue ataviada hace mil 345 años para su última morada -el Templo XIII de la antigua Lakam’ha, hoy Palenque- recibió apoyo financiero del Instituto de Investigación Getty.

El trabajo del equipo del Proyecto Arqueológico Palenque y los estudios antropofísicos y antropométricos de especialistas como Arturo Romano y Vera Tiesler hechos a los restos óseos de la dignataria maya, que falleció entre los 50 y 60 años de edad, impulsaron la recreación.

Armendáriz trabajó en conjunto con el arqueólogo Arnoldo González Cruz, director del Proyecto Arqueológico Palenque, quien descubrió el sarcófago de la Reina Roja en 1994 junto con su colega Fanny López, y describió posteriormente en un libro el ritual al que fue sometida la dignataria.

“Tras ejecutar los rituales que corresponden a su estatus, su organismo (de la Reina Roja) fue purificado con agua y posteriormente embadurnado por completo con cinabrio. Posteriormente, le fue colocada su mejor indumentaria: un pik de algodón que le cubría el cuerpo desde abajo de los senos hasta la altura de los tobillos y sobre ésta, un k’ub (pectoral), también de algodón, que llegó a envolverle el pecho y la parte superior de los brazos, que estaba adornado con numerosas cuentas de jade y concha que cubrían casi toda su superficie.

“Sus largos cabellos fueron arreglados en numerosas trenzas para conseguir un soporte abultado que permitiera colocarle el tocado del dios Narigudo, compuesto de teselas de jade, concha y piedra caliza, que había sido concebido para encumbrar la condición suntuosa de su portadora en el más allá”, describe González Cruz.

Para armar el tocado del dios Narigudo, Armendáriz tuvo que “barajar” un conjunto de 103 teselas de jadeíta, 14 piezas de concha y 37 pequeños fragmentos de caliza.

A detalle

En el caso de la restauración del k’ub o pectoral de la Reina Roja, se partió del registro fotográfico de los objetos que en 1994 aparecieron sobre el tórax del personaje: 172 cuentas de jadeíta, 4 navajillas de obsidiana, 5 conchas de nácar, 2 perlas y 1 aguja de hueso.

El trabajo de reconstrucción será exhibido en la muestra Golden Kingdoms, del Museo J. Paul Getty, que a partir del próximo 28 de febrero podrá visitarse en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, EU, añadió el INAH en el comunicado.

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