Pese a la vocación de servir a Dios, las monjas se ocupan de servir diariamente a cardenales, obispos y sacerdotes, quienes las utilizan como cocineras o sirvientas sin recibir una paga, o bien, la de ejercer los conocimientos que han adquirido, y aunque el Papa Francisco lamenta que “persista cierta mentalidad machista en la Iglesia”, la realidad que ejerce esta institución hacia este sector es generalizada.

Lo anterior se desprende tras la publicación de un artículo en el diario oficial del Vaticano “L´Osservatore” en su edición de marzo “Mujeres Iglesia Mundo”, en el cual reconocen que la jerarquía masculina trata a las monjas como simples sirvientes que no tienen un horario preciso y regulado.

El artículo se basa en declaraciones anónimas, y todas coinciden en que la Iglesia Católica las envía a trabajar en las residencias de los cardenales, obispos y/o sacerdotes para preparar el desayuno, tener la casa ordenada, lavar la ropa, plancharla y acostarse hasta que la cena se haya servido, enviándolas constantemente a comer a la cocina sin compañía.

Pese a la situación precaria en la que vive, muchas de ellas “se sienten en deuda y comprometidas”, por lo que muchas veces callan.

 

Doctorados en Teología tirados a la basura

El artículo destaca también la preparación de algunas monjas, quienes ostentan doctorados en campos de teología, y que pese a dichos títulos, también relegadas a realizar tareas domésticas que no tienen relación con su formación.

“Muchas religiosas tienen la sensación de que se haga mucho para revalorizar las vocaciones masculinas pero muy poco por las femeninas”, resalta el texto.

Tras la polémica del artículo, el Centro Católico Multimedial “lamentó el ambiente adverso que enfrentan las monjas en la Iglesia”, pese a los avances en cuanto a derechos humanos de las mujeres.

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