Fernanda Ostos no dudó ni un momento en atrapar a su agresor, quien le tocó los senos cuando ella bajaba de su automóvil, el martes en la Colonia Hipódromo Condesa.

“El tipo llegó y me agarró con una actitud de tranquilidad, él estaba sereno, no estaba nervioso. Estaba seguro de que no le iba a pasar nada y que yo era un objeto y podía tomarme a su antojo y como quisiera”, relató la conductora.

Los policías le dijeron que si no había robo o intento de asalto no iba a suceder nada, pero Fernanda persiguió a su agresor por cuatro cuadras, iba desesperada, gritando y alertando a todos a su alrededor, pues no iba a permitir más impunidad.

“Ojalá me hubiera robado, pero me tocó los senos, me los aplastó. Es terrible que el primer contacto que tengas con la justicia, que son los policías, te digan algo así porque te desaniman a irte al MP”, lamentó.

Fernanda transmitió un video por Twitter, considerando que si las autoridades no hacían su trabajo, por lo menos iba a exponer su caso y al hombre que la atacó.

Las siguientes 5 horas en el Ministerio Público, fueron agotadoras para la mujer entre declaraciones y exámenes psicológicos.

“Me sentía sucia, avergonzada, como con culpa y no sé por qué, pero ahorita me siento más tranquila. Estoy decidida a que esto no quede así”, dijo la también actriz.

Tampoco aceptará llegar a un acuerdo reparatorio, para ella la única forma es denunciando.

“La razón por la que hice todo esto es para que no quede impune, para animar a las demás mujeres que sufren esto, a que no se queden paralizadas, que griten y que denuncien aunque no lo pueden alcanzar (al agresor), porque la denuncia establece una estadística y un precedente”, declaró Ostos.

El agresor
El agresor

La Fiscalía de Delitos Sexuales de la Procuraduría capitalina abrió la carpeta de investigación CI-FDS/FDS-1/UI-FDS-1-01/00128/03-2018 por el delito de abuso sexual.

Esta no fue la primera vez que abusaron de ella en la calle, pues hace 15 años, un hombre la atacó por la espalda y la manoseó, ambos forcejearon y Fernanda pudo soltarse.

“Unos taxistas lograron atraparlo. Lo llevan al MP y en ese entonces no había redes sociales y los policías me dijeron: ‘señorita, por favor diga en su declaración que le robó o intentó robar porque si no, no va a pasar nada’. Levanté mi declaración, pero no pasó nada”, recordó.

Luego de dos abusos, Fernanda sabe que la mejor arma es denunciar.

“Quedarnos calladas es otra agresión a nosotras mismas”, concluyó.

Fuente: Reforma

El testimonio

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