Como “imprescindible” calificaron los escritores José Falconi y Mario Alberto Mejía al poeta de origen guatemalteco Carlos Illescas, quien fue recordado en la Sala “Adamo Boari”, del Palacio de Bellas Artes, con motivo del centenario de su nacimiento.

En la charla organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de su Coordinación Nacional de Literatura, el periodista y dramaturgo José Falconi aseguró que Illescas “transitó por las retóricas y arquitecturas de la poesía en lengua española del convulso siglo XX”.

Dijo que el guatemalteco, nacido el 9 de mayo de 1918, sobresalió por su contenido emotivo, poder evocador y toda su magia misteriosa que pretende hacer lo fugitivo durable y permanente.

Falconi señaló que “el barroquismo illesquiano quiere cifrar la magia misteriosa y los enigmas que la realidad ofrece a todo aquello que pone en suspenso, que nos provoca un temblor interno”.

Sostuvo que en la poesía barroca de Carlos Illescas se encierra un romanticismo templado por la pasión sexual, la conciencia interior de la juventud, el sentido de lo pasajero por el amor y la muerte, así como su constante experimentación, condiciones y formas métricas en afán de ir más allá de las apariencias.

El signo poético del centroamericano, apuntó, fue la amalgama entre los clásicos de antaño y los de hoy, entre la tradición y la ruptura, ya que la realidad, según él, puede ser cantada con un laúd o con una guitarra eléctrica.

José Falconi, alumno de Illescas al igual que Mario Alberto Mejía, dijo que la poética de Carlos se afinca en su lenguaje auditivo y en su magnífica retórica, una retórica illesquiana de gran calidad, profundidad y belleza.

Comentó que en la obra poética del maestro, con sus apocalipsis instantáneos, la muerte es un final que siempre recomienza y la vida una visión fugaz de lo existente que agoniza, de ahí que dialogue constantemente con Quevedo, Lope de Vega, Petrarca, Vallejo, Neruda, Guillén y López Velarde, entre otros.

Su voz era el mejor reflejo de su pensamiento

En su oportunidad, el poeta y periodista Mario Alberto Mejía dijo que Illescas fue un hombre de izquierda y que “su voz era el mejor reflejo de su pensamiento. Era generosa e inteligente, invitaba a la reflexión. No imponía su discurso, prefería escuchar”.

Destacó también que el poeta se coló por todas las autopistas posibles: literatura, poesía, cine, radio, periodismo, pero su principal preocupación siempre tuvo que ver con el lenguaje.

“Le quitaba el sueño el lenguaje, por eso desgranaba, se enfrentaba a él, le daba karmas a su sombra”, resaltó.

Finalmente, recordó que Illescas perteneció a la Generación del 40 y al grupo Acento, además de que es autor de “Usted es la culpable”, obra merecedora del Premio Xavier Villaurrutia en 1983.

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