Novelista, ensayista, autor de colecciones de cuentos Roth fue uno de los grandes narradores americanos del siglo XX

Philip Roth, uno de los autores más importantes de la literatura estadounidense de la segunda mitad del siglo XX, ha fallecido este martes a los 85 años de edad según ha adelantado la revista The New Yorker, con la que colaboró durante la mayor parte de su carrera.

Nacido en 1933 en Newark (Nueva Jersey) e hijo de una pareja de emigrantes ucranianos, Roth, eterno candidato al premio Nobel, que nunca llegó a conquistar, recibió otros de los premios más señalados como dos National Book Awards, dos National Book Critics, tres PEN/Faulkner Awards, un Pulitzer y un Man Booker International. Tras publicar 31 obras a lo largo de su carrera, el autor de El lamento de Portnoy (1969), que lo catapultó al éxito, y de la ya legendaria Trilogía americana que le abrió definitivamente las puertas del Olimpo literario –Pastoral americana (1997), Me casé con un comunista (1998) y La mancha humana (2000)–, tomó la decisión de dejar la escritura en 2012, año en que fue galardonado con el Príncipe de Asturias de las Letras.

Con Roth desaparece el último de los gigantes de las letras americanas del siglo pasado, junto con Saul Below (1915-2005) y John Updike (1932-2009), y una figura central de la fecunda narrativa judía estadounidense al lado del propio Bellow, Bernard Malamud (1914-1986) y Norman Mailer (1923-2007), brillando por su capacidad para profundizar en las obsesiones de la cultura de su propia comunidad. Roth, sin embargo, no se sentía cómodo con su reiterada categorización como escritor judío-americano. “Ese epíteto no tiene sentido para mí”, dijo. “Si no soy un americano, no soy nada”.

La introspección psicológica fue otro de sus campos de batalla, con obras memorables como Patrimonio (1991), en la que el protagonista examina su compleja relación con su padre y se sitúa ante la dificultad de ser testigo de su agonía hasta su muerte. En su obituario, The New Yorker ha recordado los temas preferidos de Roth: “La familia judía, el sexo, los ideales americanos, la traición de los ideales americanos, el fanatismo político y la identidad personal”.

El pasado enero, después de años alejado de los focos, Roth concedió una entrevista a The New York Times en la que afirmaba que la lectura había reemplazado su pasión por la escritura y explicaba que había dado por terminada su carrera al tomar conciencia de que había dado de sí todo lo que llevaba dentro: “Había sacado lo mejor de mi trabajo, y lo siguiente sería inferior”. “Ya no poseía la vitalidad mental, ni la energía verbal o la forma física necesarias para construir y mantener un largo ataque creativo de cualquier duración sobre una estructura tan compleja y exigente como una novela”. Y añadía sobre la vejez: “Me parece asombroso seguir aquí al final de cada día. Al acostarme sonrío y pienso: ‘He vivido un día más’”.

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