La reportera mexicana Alma Guillermoprieto advirtió que, sin un periodismo “poderoso”, “bien financiado” y respetado por los gobiernos, “el mundo moderno, el mundo entrelazado, sería imposible” pese a tratarse de un oficio en el que “cuesta trabajo no sólo vivir, sino sobrevivir”.

“¿Cómo se enterarían ustedes de éstos y todos los demás hechos y retos que ocurren fuera de su entorno inmediato sin nosotros, los reporteros?”, planteó Guillermoprieto a los asistentes a la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2018 hoy en la ciudad española de Oviedo.

Para la mujer que ha narrado eventos clave de la historia reciente de Latinoamérica para medios en inglés, sin los medios de comunicación el mundo viviría en una especie de siglo XI, “aislado cada quién en su villorrio o su castillo, igual de ignorantes los dos, convencidos de que son tan reales las sirenas como los rinocerontes”.

Tras advertir de que cuando le notificaron la concesión del premio de Comunicación y Humanidades tuvo el despertar “más raro” de su vida al considerarlo una noticia “imposible”, dijo que luego supo que la Fundación que la galardonó es “un centro de tejido” que entrelaza franceses y españoles, estadounidenses y polacos, suecos y mexicanas, “y un poco más al mundo”.

“Esto me parece una gran cosa, porque yo soy de las que cree en las matemáticas: en estos tiempos de división, juntos somos más”, apuntó durante su intervención en la ceremonia de entrega de los Premios.

También recordó a los 45 reporteros asesinados en el mundo este año “porque a alguien no le gustó lo que dijeron de él”.

La lectura es una manera de tener esperanza, considera Alma Guillermoprieto.

La reflexión

Guillermoprieto recordó emocionada el asesinato hace año y medio de su “inclaudicable” amigo Javier Valdez en la ciudad de Culiacán, cuna del narcotráfico de México, del que se enteró tras recibir en Madrid el premio Ortega y Gasset y que le hizo sentir “como si apagaran la luz del mundo” dado que esos asesinatos, “siempre impunes”, no matan sólo a la víctima “sino a todos los que lo rodean”.

“Matan a uno para intimidar a todos. Sin embargo, estoy aquí para decir que donde matan a uno, a la larga suelen surgir dos, o por lo menos otro”, subrayó antes de emplazar a las nuevas generaciones de periodistas -“háganle, denle nomás”- a incorporarse a un oficio donde el peligro es mucho y se gana poco, pero en el que también se cuenta la historia del mundo “todos los días”.

Con ello, apuntó, los periodistas dejan constancia “de lo que otros quieren tapar” y se convierten “en el antídoto de las redes sociales con su inmediatez y su potenciación de la rabia”.

“Porque hacemos falta, porque sí se puede ver el mundo porque no podremos enderezar la historia, pero sí contarla y hasta ser heroicos. Porque el futuro de este oficio lo están inventando hoy los colegas que vienen llegando, y les aguarda un oficio generosísimo, que les ofrecerá tesoros a cada vuelta”, señaló.

El reconocimiento

Guillermoprieto cerró su discurso con su agradecimiento a la profesión periodística, a sus cuarenta años de vida en ese oficio “vivida tan esforzadamente” y a sus colegas, los reporteros de a pie, y en particular a los de Venezuela, Nicaragua, México a quienes, subrayó, admira tanto.

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