A flor de piel se encuentra el estado emocional de las personas y más cuando se están cumpliendo 9 meses de confinamiento por la Covid-19 y la pérdida de seres queridos y amigos.

A nivel mundial se está viviendo una situación inédita como lo es la pandemia del actual coronavirus, y “de que mucha gente está viviendo en carne propia o de personas cercanas a uno, la pérdida de un familiar, amigo o conocido por esta enfermedad”, señaló, María del Carmen Mora Ávila, catedrática de la facultad de Educación y de los Posgrados de Enfermería de la UPAEP.

Dijo que el ser humano está experimentando pérdidas de diversas índoles, principalmente pérdidas humanas, pérdidas materiales, de empleo, de salud y de algún órgano del cuerpo, principalmente.

Indicó que el ser humano siempre está sujeto a evidenciar pérdidas y duelos, y en lo particular a partir de esta pandemia, “fue como poner la lupa justamente en esta temática tanatológica de los duelos y las pérdidas”.

Manifestó que son importantes los tipos de pérdidas que están experimentando las personas y las manifestaciones de un duelo a partir justamente de estas pérdidas, las cuales son diversas y pueden manifestarse a partir de sentimientos, pensamientos, comportamientos, e incluso de situaciones a nivel físico.

Explicó que si se refieren a las pérdidas a partir de los sentimientos, se pueden expresar mediante la manifestación de un dolor, un sufrimiento, tristeza, o una sensación de que la situación no es real o que no le puede estar pasando a la persona, puede manifestar la persona un estado de “Shock”.

Comentó que a nivel de pensamientos, tal vez pueden surgir temores hacia el futuro, pensar que lo que sigue va a ser peor, tener muchas dudas negativas, e incluso la gente puede estar repasando las circunstancias de cómo se dio dicha pérdida o soñar a la persona que ha partido.

Mora Ávila, al referirse a cómo se modifica el comportamiento de la persona por la pérdida que está viviendo, agregó que pueden estar durmiendo menos o más; comer irregularmente y de manera desordenada; presentar algunos dolores musculares, dolor de estómago o de cabeza, provocados por la situación de pérdida que experimenta el individuo.

Indicó que una vez que se tienen identificadas estas reacciones en la persona por la pérdida o duelo que está viviendo, es importante conocer las estrategias para afrontarlas y resolver propiamente las tareas del duelo; la primera es aceptar la realidad de esta pérdida y puede ser a través de rituales hechos desde los hogares que permitan apoyar a la persona, como escribir cartas, hacer pequeños homenajes o velorios dentro de los hogares, sólo con las personas que se conviven en ese momento, para dar paso a esa despedida y cierre, para dejar ir a la persona o situación que es motivo de la pérdida.

Otro de los rituales de apoyo es que la persona pueda llorar abiertamente con sus seres queridos para liberar todo ese malestar interior que le ha provocado dicha pérdida; además de que puedan hablar abiertamente de ese suceso con las personas que los acompañan, puede ser a través de videollamadas, redes sociales, llamadas telefónicas y comentar todo lo que ocurrió con respecto a esa situación y aminorar el dolor y angustia que se está viviendo, reiteró la académica.

Otra tarea para afrontar ese duelo, es trabajar en las emociones, específicamente el dolor y sufrimiento que nos causan una pérdida, como es el apego que se tenía con la persona, situación u objeto; la forma en que se perdió a la persona y de qué tanto impacto en nuestras emociones, y se tienen que atender esos recuerdos y anécdotas que se vivieron con la persona; buscar adaptarse a las nuevas circunstancias en donde ya no se contará con la presencia de esa persona.

Para superar estos momentos de duelo o pérdida, las personas tendrán que asumir nuevos roles y desarrollar nuevas habilidades que permitan en ausencia de esa persona, situación u objeto, seguir adelante.

Otro elemento importante que deben tomar en cuenta las personas es recolocar emocionalmente a la “persona que se perdió, o a esa situación u objeto que nos aconteció y nos ocasionó dicha pérdida”, que es una de las tareas más complejas pero más profundas en donde se tendrá que buscar un nuevo significado a esta experiencia de dolor para poderlo trascender y dar un nuevo sentido a la vida, reiteró Mora Ávila.

Subrayó que cuando se resuelven todas esas tareas del duelo, también se desarrollan características resilientes como es la flexibilidad, una autoestima saludable, el contar con un grupo primario de apoyo, de amigos y familiares, de un manejo adecuado de las emociones y capacidad de flexibilidad para podernos adaptar rápidamente a todo aquello que no se puede cambiar, como es ahora la pandemia del Covid-19 y los respectivos duelos que nos ha traído la misma.