El humor como herramienta de la política.

En épocas remotas, la imagen del político estaba ligada a la seriedad; la presencia del candidato no era muy extrovertida, su vida privada nunca se mezclaba con la vida pública y la discreción era una característica fundamental en una campaña. Actualmente, esta imagen ha ido evolucionando a tal punto que los políticos tienen redes sociales, interactúan con sus electores, muestra sus vidas familiares e, inclusive, recurren al humor con el propósito de crear un vínculo con la sociedad. 

Según el diccionario de la Real Academia Española, se defina al humor como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. El sentido del humor hace uso de la gracia con la intención de entretener pero también con el propósito de comunicar. Y es aquí donde el político utiliza el humor para poder llegar a su público y generar empatía.

Gracias al sentido del humor las personas podemos sobrellevar las preocupaciones ya que nos permite distraer la mente. Reírse produce endorfinas, las cuales tienen la función de disminuir el dolor y permitir relajarse. Algunos estudios muestran como nuestro humor condiciona la percepción de nuestro cerebro. Esto quiere decir que si estamos de buen humor, prestamos más atención a ciertas cosas, podemos percibir más detalles, y nuestro cerebro almacena más información.

En la actualidad, podemos observar con frecuencia como los políticos, candidatos presidenciales y demás personalidades de la política acuden a este recurso con el fin, no solo de entretener, pero de mostrar a la sociedad la otra ‘’cara de la moneda’’. Los políticos, a través de algún chiste o, asimismo, del hecho de reírse de ellos mismo pueden ser vistos como personas corrientes dejando de lado el protocolo al cual se los relaciona constantemente. Un personaje político de la historia que es recordado por su buen sentido del humor fue Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos desde el año 1981 hasta el 1989. En una entrevista se le preguntó: “¿Cómo un actor ha llegado a presidente?”A la cual él respondió: “¿Cómo puede un presidente no ser un actor?”

No obstante, es importante tener en cuenta que aunque se permita y se acepte socialmente, no se debe abusar de ello. El sentido del humor solo debe estar presente cuando la situación lo amerite, ya que en algunas ocasiones la broma puede ser malinterpretada y generar una situación incómoda y más aún, crear una imagen negativa de la persona para la sociedad. La seriedad de los políticos está también ligada a la credibilidad y credulidad de éstos.

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Buscamos darles voz a los diferentes actores; aquí, no se sesga el punto de vista de nadie y aspiramos a que los poblanos sean tomados en cuenta como sujetos capaces de generar sus propios criterios.


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