Los antiguos griegos aspiraban a crear obras artísticas que trascendieran el tiempo, buscaron crear belleza perdurable y eterna, aseguró Silvia Aquino López, especialista en Letras Clásicas.

Aquino participó en el ciclo de conferencias realizado en el marco de la exposición “Cuerpo y belleza en la Grecia antigua”, que se presenta en el Museo Nacional de Antropología (MNA), donde permanecerá hasta el próximo 12 de febrero.

Durante esta actividad paralela a dicha muestra internacional, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Museo Británico, de Londres, la investigadora presentó la ponencia “Comedia, mimos y vida cotidiana”, en la cual destacó el apartado de la exhibición, dedicado al deporte y las olimpiadas de la antigüedad.

Los griegos, dijo, dedicaron especial atención al cultivo del cuerpo bello mediante el ejercicio constante y el deporte; siendo la contraparte de este ideal estético las parodias que hacían los actores y los mimos en el escenario.

En este sentido, la especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se refirió a la escultura de Sócrates que se exhibe en la exposición, dado que el filósofo hizo de su propia vida “ejemplo de congruencia con su pensamiento, también es un ejemplo singular de control de su propio cuerpo y dominio de sí mismo en cuanto al impulso sexual”.

Recordó que los griegos del siglo V aC pensaban que el físico es vida que debe cuidarse y estimularse, porque está íntimamente unido a la psique, al pensamiento y al disfrute de los placeres de la vida. Tenían además una gran confianza en la vida y no temían a la muerte, ni a sus dioses porque convivían con ellos.

Coautora del libro “Lecciones Helenísticas” y especialista en la prosa del logógrafo Isócrates, Aquino señaló que para los griegos “el cuerpo era algo fundamental en la práctica artística, por eso exaltaron la belleza, a diferencia del arte judeocristiano que puso el acento en el sufrimiento del cuerpo de Cristo, por lo que pienso que el arte de Occidente tomó un camino equivocado”.

Otro de los ponentes de este ciclo de conferencias, efectuado en el Auditorio Tláloc del MNA, fue David García Pérez, profesor del Colegio de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde ha impartido la asignatura de Literatura Griega.

El experto abordó el tema “Narración y ékphrasis: mito y representación”, en la que se refirió a la conformación del mito y su representación plástica.

Señaló que la forma oral en que se crearon los mitos, generalmente versificados, desembocó en la ékphrasis o écfrasis, a la que definió como una expresión que “explica hasta el final” o “pone ante nuestros ojos”, una representación en síntesis del mito. “Permite describir de forma detallada y precisa una determinada obra plástica, como sería un mural, dibujo, pintura o escultura”.

Anotó que muchas de las 131 piezas que conforman la exposición provenientes de las colecciones del Museo Británico, son vasijas decoradas con la representación gráfica de mitos griegos, cuya narrativa visual es un alarde de síntesis.

El especialista destacó que en el arte griego de la antigüedad “hay una narrativa en la plasticidad que trata de captar la esencia de pasajes completos de la Ilíada, la Odisea o los trabajos de Hércules. De éstos últimos, la exposición en el MNA incluye un significativo número de obras.

García Pérez puntualizó que la ékphrasis se da también cuando un texto describe una obra visual, y puso como ejemplo el Canto XVIII de “La Odisea”, donde el poeta detalla, en más de 100 hexámetros, el escudo de Aquiles fabricado por Hefesto al final de la guerra de Troya.

“Tal descripción tan minuciosa es en realidad una cosmogonía, pues describe el mundo de los griegos, tanto en la guerra como en la paz”, comentó.

La ékphrasis permite al poeta “contar lo que está pasando allí, en una representación artística que puede ser real o imaginaria; es una edificación de palabras que mueve al individuo y lo persuade”, puntualizó.

Posteriormente, el maestro en Historia, Enrique Bonavides Mateos, expuso en una amena charla el mito de Butes y Orfeo, que ha llegado hasta la actualidad a través de la obra literaria “Jasón y los argonautas”, escrita por Apolonio de Rodas.

Profesor del mismo Colegio de Letras Clásicas, donde imparte las asignaturas de “Religión griega y romana”, Bonavides relacionó el mito de Odiseo, quien fue castigado por Zeus por robar el fuego de los dioses y entregarlo a los hombres, y el de Butes, quien decidió arrojarse al mar para seguir el canto de las sirenas, y gracias a su insensatez y atrevimiento obtuvo el favor de la diosa Afrodita.

El investigador del Seminario de Poética del Instituto de Investigaciones Fililógicas señaló que los antiguos griegos eligieron “seguir el llamado del arte y la belleza, la maravilla y la ilusión que nos propone el mito, frente al terrible retrato de una realidad plagada de violencia y desigualdad”.

Abundó que Butes, como muchos griegos antiguos, es el que no se queda sentado, se arroja y se atreve. Así, el griego se creó e inventó porque se arrojó, eligió arrojarse como Butes antes que seguir remando en el conformismo y la apatía, y encontró que “la belleza del arte es la que nos salva”, finalizó.

La exhibición en el Museo Nacional de Antropología concluirá el 12 de febrero próximo.