El movimiento #YoSoy132 lo comparan con aquella mítica generación de 1968, incluso se habla de un mayor número de jóvenes en la versión 2012. Cuarenta y cuatro años después el movimiento #YoSoy132 pone de manifiesto la voz de un numeroso sector de la juventud mexicana en contra de la manipulación informativa realizada por aquellos grupos de dominación mediática en espacios como la prensa escrita, la radio, la  televisión e incluso dentro de la comunidad virtual.

En este caso, las redes sociales como canales de comunicación fungen como principal promotor de indignación e inconformidad direccionado en gran medida a una comunidad social herida y manipulada por los bombardeos de auténticos monopolios (y duopolio) mediáticos durante décadas.

Comenzaremos por establecer el antecedente más importante de este movimiento al remontarnos en aquella visita realizada por el candidato del Revolucionario Institucional a la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México el 11 de mayo pasado entre un clima de reproches e indignación, una multitud inconforme y una salida temerosa y apresurada; posteriormente, una cobertura en numerosos medios informativos que pusieron en marcha aquella artillería dirigida a la ciudadanía.

Como lo mencionó Bolívar en su tiempo, “La imprenta es la artillería del pensamiento”, y actualmente la información mediática es representada en aquella artillería pesada que nos bombardea día con día.

#YoSoy132 es un movimiento que nació de la réplica ante el argumento tentativo de la élite mediática sobre una realidad específica representada en el antecedente antes citado.

Se trata de un movimiento gestado entre el antes y después de un proceso electoral fundamental para nuestro tiempo, no faltará quienes relacionen a este fenómeno social con algún partido o candidato, lo que sí es un hecho ineludible es que la democratización de los medios representa un tema fundamental para la próxima agenda nacional, y desde luego, para mantener una participación social activa en contra de acontecimientos como la fusión entre Grupo Televisa y Iusacell y la organización de una posible “telebancada” para la próxima legislatura en el Congreso de la Unión con el objetivo de representar los intereses y beneficios de unos cuantos.

Esperamos con mucho entusiasmo que el #YoSoy132 no pierda el rumbo original por el que se gestó en un sentido anti duopolio que realice la función de contrapeso ante poderes fácticos como estos, donde la juventud pueda organizarse desde la senda del conocimiento y con fundamentos sustanciales para desarrollar una serie de propuestas bien sustentadas. El movimiento debe buscar evolucionar después del 1 de julio y avanzar hacia la búsqueda auténtica de la democratización mediática, algo que tanta falta hace en este país.

 

Rogelio Alonso Rivera