El boom de las ciudades compactas como respuesta lucida en la Nueva Normalidad comienza cada vez a tener más éxito. La propuesta enarbolada por la alcalde de París Anne Hidalgo, y estructurada por el académico de la Sorbona Carlos Moreno de Ciudades de cuarto de milla ha resonado con mayor amplitud, al grado de convertirse en el nuevo eje de resiliencia para las ciudades post-covid.

De acuerdo a expertos, la recuperación de las ciudades frente al coronavirus pasa más allá de comer al aire libre; exige la combinación de datos científicos con creatividad para reinventar o cuando menos transformar las metrópolis y el estilo de vida de sus habitantes.

El cierre intempestivo de calles, la parálisis de la cotidianidad, lleva a una reflexión más profunda: ¿cómo vivíamos nuestra ciudad?, ¿cómo usamos las calles? y ¿podemos tener una ciudad realmente incluyente para todos?

Ahora que los peligros de la reapertura por necesidad de salir a trabajar e intentar retomar la cotidianidad comienzan a desvelarse los males de nuestra sociedad, empezamos a darnos cuenta que pelear en las sobremesas si la política es adecuada o no, ya no es tan trascendente, por el simple hecho de que probablemente las circunstancias no harán que eso cambie sino somos coparticipes de las soluciones.

La transición a la Nueva Normalidad, término acuñado por el Primer Ministro de Austria, conlleva la urgente necesidad de replantear los modelos de ciudad que debemos adaptar para asegurar la sana distancia como condición imprescindible de salud y diseñar barreras de neutralidad frente a la propagación que permita la interacción social físicamente distante en los entornos urbanos, principalmente para las personas más vulnerables.

Ubiquémonos en nuestro entorno más próximo, en donde se proyecta que 13.60 % de la población en el municipio de Puebla ascenderá en los próximos 15 años, pasando de 634 mil habitantes a un millón 865 mil personas (ver gráfico 1).

Gráfica 1. Tendencia de la población del municipio de Puebla 2015 – 2030 por grupo quinquenal

Cifra que para el caso de las personas mayores a 60 años crecerá de manera acelerada por arriba del 60% contraria al crecimiento de 5% y 13% para la población adulta en estratos de 25 a 29 años y 30 a 34 años, respectivamente. Lo que obliga a estudiar las características espaciales del municipio, basados en transición demográfica para focalizar acciones en polígonos determinados.

Gráfica 2. Población en datos relativos (porcentajes) de 60 años y más del municipio de Puebla. 2015 – 2030

De este modo, aspectos tan básicos en nuestra vida cotidiana comienzan a tomar mayor relevancia, como el diseño de banquetas más amplias y mejor definidas alejadas de bolardos, la adecuación de banquetas con rampas para adultos mayores, espacios incluyentes en el transporte público, parques barriales en los polígonos de mayor densidad poblacional de adultas mayores, son por citar solo algunos de los temas que se necesita revisarse con urgencia en la Nueva Normalidad.

A destacar

La necesidad de espacios accesibles, y más tarde infraestructura con equipamiento adecuado para todas las personas es parte de la co–evolución social y es reflejo de la justicia espacial, prioritaria para llevar a la práctica nuevos enfoques para concebir ciudades incluyentes para la tercera edad que permitan reconvertirlos en espacios versátiles, lúdicos y polivalentes que respondan a las necesidades y expectativas de una sociedad que en el espejo de sus ascendientes comienza ver un futuro próximo nada halagador.

La utopía de la Nueva Normalidad debe acercarnos a identificar a la población mas vulnerable partiendo del análisis de contexto en el que vivimos, usar la información científica que permita tomar decisiones planificadas y focalizar acciones pertinentes y necesarias que aseguren el derecho a la ciudad con todos sus componentes, iniciando por el derecho a la salud, para así asegurar el disfrute de la vida en plenitud y con dignidad para nuestros mayores.

En el municipio de Puebla, de los casos positivos a SARS-CoV-2, fallecen el 27.12% de las personas con diabetes, el 23.22% de las personas con hipertensión, el 16.37% de las personas con obesidad y el 9.03% de las personas con tabaquismo. La frecuencia de decesos en el grupo de 60 en adelante, es mayor que en el grupo de 20 a 59, cuando se considera además diabetes (16.18% vs 10.87%) o hipertensión (15.55% vs 7.66%).

Por Gabriel Torreblanca Flores

*Diseños, recursos de salud pública y más para apoyar la activación rápida y segura del espacio público. City of Baltimore, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health