Por Rafael Vega

Las calles de Puebla se inundaron de peticiones, porras, apoyo, solidaridad, reclamos, exigencias y unidad en la que miles de estudiantes se congregaron en la Mega Marcha Universitaria para exigir al gobierno del Estado, acciones de seguridad para que no se repitan más casos lamentables como el asesinato de sus compañeros.

Desde las 7 de la mañana de este jueves, varios contingentes de estudiantes de diversas universidades, se dieron cita en varios puntos de la ciudad de Puebla: Avenida Juárez, Ciudad Universitaria, Facultad de Medicina; para encontrarse a la altura del Boulevard 5 de Mayo rumbo a Casa Aguayo.

Con consignas y pancartas en mano, los estudiantes iniciaron su marcha de forma pacífica, ordenada y acompañados de los rectores de la BUAP, Ibero, UDLAP, Anahuac; una demostración que fue apoyada por cientos de poblanos entre padres de familia, comerciantes, y ciudadanos en general, quienes se dieron cita en las calles donde atravesaron los contingentes para darles ánimo y entregarles alimentos durante su paso.

Fue alrededor de las 10 de la mañana cuando comenzaron a llegar los primeros contingentes en Casa Aguayo, mismos que se instalaron alrededor del recinto en medio de un fuerte dispositivo de seguridad para resguardar al gobernador Miguel Barbosa.

Mientras los grupos llegaban cantando, lanzando consignas, otros más se instalaban en las calles aledañas al edificio donde opera el ejecutivo; con el fin de dialogar y tener respuesta a sus exigencias.

Del respeto al regaño

Sin que se retiraran las vallas de seguridad y después de una hora, el gobernador, acompañado por su gente más cercana y algunos miembros de su gabinete, caminaron hacia los grupos que se habían apersonado para ser escuchados; y si bien se dijo respetuoso de las protestas así como dar una breve explicación de que su gobierno ya trabaja al respecto para eliminar la corrupción; el escenario tuvo un giro inesperado cuando un estudiante lo encaró al señalar que los estudiantes no cuentan con una seguridad personal tal y como sucede con el ejecutivo del Estado.

Estas palabras provocaron un cambio en el talante del gobernador, quien no dudó en responder a los señalamientos de los estudiantes y asegurar que “él no cuenta con seguridad personal” y les exigió “no decir cosas que no son”, aunque estas palabras fueron lanzadas dentro del mismo cerco de seguridad que ya se había instalado desde temprana hora.

Después de un par de minutos, Barbosa Huerta aseguró que recibiría una comisión para atender las demandas de la comunidad estudiantil, mientras las voces de los jóvenes pidieron escuchar ahí mismo la respuesta que las autoridades darían a sus exigencias.

Basta de culpar a los gobiernos anteriores

Por otra parte, los padres del alumno Javier Jiménez pidieron al actual gobierno dejar de culpar a las administraciones pasadas y tomar cartas en el asunto con acciones concretas y no solo con apapachos y condolencias.

Los padres de familia, se dijeron hartos de la violencia que se vive en el estado y los pocos resultados para atender el tema de inseguridad que afecta a cientos de ciudadanos.

Asimismo aprovechó el momento para señalar que su hijo tenía sentimientos encontrados, mientras por una parte estaba dispuesto a servir a México, por otra parte lamentaba el mal estado en el que se encuentran las instituciones de salud al no contar con los insumos suficientes para atender a los pacientes así como el usar a los residentes como secretarios que aplicar los conocimientos adquiridos como médicos.