Puebla perdió la paz y la tranquilidad. Dejó de ser un estado seguro. En los últimos años, la espiral delictiva escaló niveles alarmantes y de paso destrozó el tejido social.

No obstante, la administración estatal identificó los municipios donde se registran delitos de alto impacto y los incidentes delictivos se dispararon. En algunos casos, ciertos sectores de la población están coludidos con el crimen organizado.

Sabedor del escenario, el Gobierno de Puebla pondrá en marcha una estrategia de seguridad con los 217 municipios y la Guardia Nacional para dar un “golpe certero” al crimen organizado; el objetivo, reducir los homicidios entre bandas, así como el robo ordinario.

«Sí vemos que hay colusión de sectores de la población, hay regiones que si tienen fuerte presencia delincuencial. La zona de Tecamachalco es muy complicada, Esperanza, Cañada Morelos, esa ruta que es la colindancia con Veracruz y la zona de Tehuacán, se nos complicó», sostuvo el gobernador Miguel Barbosa.

Además, reconoció, hay focos rojos en localidades como Huejotzingo, San Martín Texmelucan, ciertas áreas de Puebla capital. En la Sierra Norte como Xicotepec, Huauchinango y Teziutlán.

Ante este fenómeno, los diferentes órdenes de gobierno actuarán de manera inmediata para contrarrestar la incidencia delictiva.