Celia Flores participó en la protesta del pasado viernes en la Ciudad de México; ahí, cientos de mujeres manifestaron su hartazgo frente al horror de la violencia que viven cotidianamente.

“Asistí para, por lo menos, gritar por las que ya no pueden hacerlo”, comenta la mujer de 76 años de edad.

Cifras espeluznantes

Tan solo en junio de 2019, el mes más reciente disponible, fueron asesinadas 79 mujeres, lo que dio un promedio de casi tres por día, según el reporte de víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) de la Secretaría de Gobernación, todos ellos clasificados como feminicidios a razón de odio, la forma más extrema de violencia contra la mujer.

De enero a junio se han reportado 470 víctimas de feminicidio en México.

Las denuncias por violación simple y equiparada sumaron mil 530 casos tan solo en junio de este año, lo que da una cifra de 51 presuntas violaciones en México por día. En estos delitos no conocemos las víctimas sino las carpetas de investigación iniciadas, por lo que hay un margen alto de cifra negra.

En el primer semestre del año el número de carpetas de investigación alcanza 8 mil 464 casos.

Con respecto al delito de abuso sexual, cuando no hay penetración, las cifras del Secretariado indican que en junio se reportaron 2 mil 100 casos en el país, lo que da un promedio diario de 70 carpetas de investigación.

De enero a junio los casos indagados por abuso sexual son 11 mil 691.

El acoso sexual y otros tipos de delitos sexuales normalmente tiene como blanco a mujeres. Por eso toman las calles y exigen que en México haya un cambio. Porque las están violentando, porque las están asesinando.

A detalle

Las manifestantes más jóvenes miraban con curiosidad a Celia, quien no escapó al foco de algunos lentes: llamaba la atención por ser una de las pocas mujeres mayores que participaron en la protesta, pero también porque portaba un cartel con una frase del Himno de Mujeres Libres, organización libertaria española de la década de 1930.

“¡Qué el pasado se hunda en la nada! ¡Qué no nos importa el ayer! Queremos escribir de nuevo la palabra mujer. Puño en alto mujeres del mundo”.

Licenciada en Economía y en Pedagogía, Celia no se asume como feminista, pero sí como solidaria de las causas justas.

En esta ocasión la convocó su ser mujer y el constatar que “la violencia ha escalado de manera horrenda, que cada día es peor que el anterior”.

Refiere que tan sólo en días recientes y a raíz del destape público de la presunta violación de policías a una joven en Azcapotzalco, se supo al menos de otros tres episodios de violación sexual: contra una menor de edad en un museo, contra una estudiante universitaria y contra una señora que tiene casi su edad, 70 años.

Es por ello que Celia no se asustó ni se sorprendió cuando algunas de las asistentes a la marcha empezaron a romper vidrios, a rayar monumentos y a arrojar polvo rosa.

“Nadie en su sano juicio rompe un vidrio. La rabia contenida se convierte en ese actuar justiciero”, señala.

Y cuestiona: “¿Cómo pueden ponerse a pensar en lo material? Un vidrio se repone, pero una vida no se restituye”.

Comenta, además, que en México “cuando te ves muy correcta y muy legal ni te pelan”, como cuando en su colonia se quedaron sin agua y sin luz y fue hasta que el vecindario bloqueó la avenida que les hicieron caso y les restablecieron los servicios.

Demandan a medios rol crítico

Feministas de todo el país denunciaron que la mayoría de los medios de comunicación nacionales que cubrieron la protesta de mujeres del 16 de agosto, priorizaron los daños materiales y la agresión de un hombre a otro, “omitiendo por completo la causa que originó esta ola de indignación”.

En un comunicado emitido ayer, les demandaron asumir el rol crítico que les corresponde para contribuir a erradicar la violencia de género:

“Las protestas buscan recuperar el sentido último de las instituciones públicas: impartir justicia. Los medios tienen una responsabilidad clara en ayudar a romper con la normalización y el silencio que rodea las condiciones de violencia que viven las mujeres en el país”, señalaron.

Layla Sánchez Kuri, profesora en la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, lamenta que, en su mayoría, el ojo de la cobertura se haya posado en el momento de la violencia dejando de lado todo lo demás.

Incluso, bajo este lente, quedaron desdibujadas las movilizaciones que se realizaron en otros estados del país para demandar alto a las violencias machistas, precisa.

La doctora en Estudios Latinoamericanos considera que esta falta de contexto responde en parte a la competencia que existe entre los medios por ganar la nota y por ello se limitan a reproducir sin más lo primero que perciben, pero también a una cuestión estructural del uso político de los medios de comunicación.

Las consecuencias de ese tipo de cobertura son graves, advierte la académica: se desvirtúa la legitimidad de un movimiento, se contribuye al linchamiento social del feminismo y se imposibilita la comprensión de una nueva generación de jóvenes feministas que juntas están superando el miedo de salir a la calle y que, por tanto, reaccionan y ya no se van a quedar sentadas ni calladas.

Por Flor Goche