Miguel Barbosa, gobernador de Puebla, aseveró que recibieron un castigo de Dios los que le quitaron su triunfo electoral en 2018, cuando ganó la fallecida Martha Erika Alonso (PAN).

De gira por Huejotzingo, el mandatario morenista relató que para llegar a su cargo en 2019, tras una segunda elección extraordinaria por la muerte de la gobernadora, tuvieron que realizarse luchas a machetazos en diferentes comunidades.

«Nos tardamos para llegar al 2 de junio de 2019, y la lucha fue a machetazos, porque nos querían extinguir, no pudieron detenernos y con la ayuda de ustedes ganamos», expresó.

«Así fue como ganamos en muchas partes del estado, todos los que ganamos el primero de julio de 2018, porque yo gané, me la robaron, pero los castigó Dios», dijo frente a los asistentes.

«Angélica Alvarado (presidenta municipal de Huejotzingo) y yo ganamos, y saben por qué, por Andrés Manuel López Obrador, y ella y yo lo tenemos muy presente y por eso gobernamos con personas que son parte de este esfuerzo político».

Apenas en abril pasado, Barbosa inició una campaña con una imagen en la que abrazaba a una mujer y que, según usuarios de redes sociales, simulaba ser la fallecida ex gobernadora.

Barbosa negó las acusaciones y dijo que la mujer del abrazo era Kennya Martínez Ortega, una compañera de partido.

«Reitero mi llamado a la reconciliación y a la paz, a hacer una campaña de altura sin guerra sucia», dijo entonces.