La solidaridad y el asilo político que México ha otorgado, desde hace décadas, forman parte de los acuerdos internacionales firmados, así como en la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político aprobada en 2011.

Hasta 2016, México recibió a más de 2 millones de personas, quienes solicitaron asistencia política, de acuerdo a las cifras emitidas por la Secretaría de Relaciones Exteriores; en su mayoría provienen de los países de Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Venezuela.

Sin embargo, la solidaridad del gobierno mexicano ha estado en el ojo del huracán, debido al apoyo brindado a Evo Morales, el ex presidente de Bolivia, quien tras renunciar a su cargo como mandatario, la población marchó y se manifestó para evitar que asumiera, por cuarta ocasión, el poder.

No obstante, esta no es la primera vez que México brinda asilo político a personas que son perseguidas en sus países de origen ,como es el caso de ex presidentes, activistas, políticos, reyes, cineastas, poetas, entre otros; quienes encuentran en este territorio un refugio temporal o hasta permanente, para ser libres, sin el temor de perder la vida.

Personajes como Fidel Castro, Rigoberta Menchú, la esposa de Salvador Allende son algunos personajes que, ante la persecución, se vieron obligados a solicitar el asilo en México.

México los acogió

Casa del Escritor en Puebla, el refugio

Puebla fue ejemplo de esta ayuda brindada, a través de la Casa del Escritor, inaugurada en 2003 por el entonces secretario de Cultura, Pedro Ángel Palou García, en pleno Centro Histórico.

El inmueble, ubicado en la 5 oriente 201, e inaugurado por el premio nobel de literatura Wole Soyinka, fue el refugio de escritores perseguidos por cuestiones políticas, y que a través de esta casa, pudieran continuar produciendo su obra literaria.

Uno de ellos fue el escritor cubano José Prats Sariol, quien encontró un refugio en la Casa del Escritor. Sin embargo, con el paso de los años y las administraciones, el inmueble ya no ofrecía el asilo con el que originalmente se inauguró. Solo se conservaron actividades como talleres literarios, presentaciones de libros entre otras actividades relacionadas con la cultura.

Finalmente, la Casa del Escritor cerró con la aprobación del Congreso del Estado en 2016, para la enajenación del inmueble sin que se emitiera resistencia por parte de los diputados.