Juan Villoro retrata los hábitos y costumbre de la clase política

By on December 4, 2015
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Los hábitos y costumbres de la clase política mexicana son relatados de manera satírica por el escritor mexicano Juan Villoro (1956) en el libro Funerales Preventivos, presentado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Se trata de una publicación que conjuga el talento del caricaturista también mexicano Rogelio Naranjo (1937), quien se encarga de aportar una dosis visual con sus detallados y bien elaborados cartones.

Es un libro que recoge algunas de las caricaturas de Rogelio Naranjo, que es un testigo imprescindible para conocer la política mexicana.

A veces creo que los políticos mexicanos se equivocan para que los dibuje Naranjo, son sus musas furibundas que lo inspiran y si ellos no contribuyeran a que nuestra realidad fuera tal imperfecta, no fuera la necesidad de la caricatura.

El sentido del humor y la risa ofrecen la posibilidad de compensar las cosas que están mal y de someterlas a un nuevo tribunal que es el de la carcajada y es lo que ha tratado de hacer Naranjo para dialogar con sus magníficos cartones escribí fábulas políticas

En esta publicación, se aborda a personajes políticos que hicieron eco en el pasado, al tiempo que narra con episodios dedicados a actuales gobernantes.

“Muchas veces se dice que en México Kafka sería un escritor costumbrista, porque nuestra realidad parece una trama de lo absurdo, y siguiendo ese principio, traté de hacer fábulas en donde cuento historias inspiradas en las ilustraciones de Naranjo.

”Lo que trate de hacer es reunir ilustraciones dispersas de Naranjo, en una secuencia que me permitiera contar una historia”, refirió el también Premio Herralde 2004.

“A lo largo de su trayectoria, Naranjo ha captado las conferencias de prensa y yo decidí reunirlas todas y tratar de hacer una fábula sobre lo que les aglutina, la gramática de la mentira en donde alguien va decir cosas que sabe no va a cumplir”, puso como ejemplo del contenido del libro.

El también autor de obras como Los culpables o Arrecife acotó que el lector debe saber que los cartones de Naranjo “sirvieron a una contingencia, a una situación muy precisa, con nombres propios y fechas”.

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