Sí, tenemos derecho a pensar diferente, a reprochar las incoherencias, a lamentar la doble moral, a contradecir las cifras que no se transparentan.

Cada mañana, el presidente de la República aparece a primer cuadro, las conferencias matutinas que fueron anunciadas tras la inauguración del sexenio, como un ejercicio de transparencia, rendición de cuentas y, símbolo de un nuevo quehacer público, comienzan a ser asfixiantes, los dislates y las ocurrencias se convierten en la nota de cada mañana y el refrito de las ocho columnas del día siguiente, raya en lo nauseabundo; los cuestionamientos a modo pasan de la candidez a la desfachatez; mientras tanto, la agenda pública se convierte en una poderosa maquinaria de propaganda digital de lo que el presidente llama “Cuarta Transformación” para cerca de 7.8 millones de seguidores en su canal de Facebook.

De acuerdo al último reporte de seguimiento de “Las Mañaneras” por parte de la consultoría SPIN, publicado el 15 de julio de 2020, se han llevado a cabo 409 conferencias de prensa en 593 días de gobierno, identificando que la principal pauta narrativa en estos últimos días ha sido la frase “vamos de salida/saliendo”, con 14 menciones. Llama la atención que el presidente ha manifestado 29 mil 703 afirmaciones no verdaderas, lo que equivale a 73 dichos por día, de las cuales 20mil no son comprobables, circunstancia que contraria la transparencia que tanto pregonó y cuestionó de las administraciones pasadas.

El análisis de SPIN es suficiente para reflexionar el poder de la comunicación y la constante de los políticos mitómanos por dominar la agenda mediática sin dar valor y contenido trascendental y relevante para la sociedad. Ello sin mencionar la ola de descalificaciones que las conferencias informativas sobre la pandemia caen en los hombros del rockstar, Hugo López Gatell, en las últimas semanas, por la desinformación y contradicción de sus aseveraciones, como resultado de una mala política de coordinación sanitaria durante la crisis covid.

En este sentido, la oposición no ha sido capaz de construir un debate circular, ni de entablar un diálogo permanente y constructivo con la ciudadanía que permita posicionar los temas que a las personas les interesan fuera de sus cámaras de eco y la comentocracía en la popular red social Twitter, utilizada para dinamitar opiniones y difundir noticias por su inmediatez, que impactando solo al 61% de los usuarios digitales, de acuerdo al Reporte “We are Social” de Hootsuite 2020.

Así, más allá de los comentarios que vierta el presidente cada mañana, la oposición continuará en su letargo de no ser capaz de generar una mañanera alternativa que pase más allá de sus cámaras de eco en horarios triple A. La capacidad inventiva se desdibuja cada mañana con líderes mediocres, políticos sin atrevimiento, sin propuesta y sin claridad de rumbo. Quizás tenga razón Gutiérrez Müller al manifestar veladamente con la crónica publicada en días recientes del libro “El hombre mediocre” de José Ingenieros en su cuenta Instagram, al afirmar que «la mediocridad nos mantiene en el justo medio, sin capacidad de celebrar el éxito», sin capacidad – agregaría yo – de disentir con mayores argumentos y recursos los disparates presidenciales.

Por GTF