Los próximos 8 o 10 días serán los más críticos en el curso de la epidemia de Covid-19 y se deben extremar precauciones como acatar el distanciamiento social, aislar a los enfermos, proteger a grupos vulnerables y lavarnos las manos con frecuencia, alertaron investigadores de la UNAM.

«Es lo que las autoridades nos están pidiendo; éste es el momento para que no nos contagiemos unos a otros», advirtió Carlos Rosales Ledezma, del Instituto de Investigaciones Biomédicas e integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus.

Tome nota

Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión creada por la UNAM, indicó que las personas asintomáticas con Covid-19 pueden tener un papel importante en la transmisión.

«Con mayor razón todos tenemos que guardarnos en casa. Si alguien estuvo en contacto con un enfermo y está asintomático o con síntomas muy leves, podría contagiar a otros y amplificar la epidemia. El impacto de los asintomáticos en China fue muy alto», aseveró.

Detalló que hasta hace unas semanas se decía que las personas asintomáticas no contagiaban mucho, pero recientemente se publicaron dos artículos en los que se documenta que sí generan una transmisión importante del coronavirus.

A detalle

En el programa «La UNAM responde», transmitido por TV UNAM, el académico de la Facultad de Medicina y especialista en microbiología remarcó que las pruebas para detectar el SARS-Cov-2 no son la solución, sino quedarse en casa para evitar los contagios y no saturar los sistemas de salud.

Las pruebas diagnósticas sirven para vigilar la epidemia, dar seguimiento a la propagación del virus en la comunidad, no para el manejo clínico de los pacientes, explicó.

Por ello, consideró Álvarez, «deben racionalizarse este tipo de pruebas, porque los reactivos e insumos están siendo demandados a nivel global, no sólo en México».

«Apostarle tanto a las pruebas no es correcto, es mejor racionalizarlas y usarlas con inteligencia, para que ayuden a vigilar la epidemia», insistió.

Explicó que desde el inicio de la epidemia, en China, se empezaron a evaluar estrategias terapéuticas con fármacos ya existentes. A la fecha se realizan estudios muy serios con dos de ellos: cloroquina y azitromicina.

No obstante, advirtió que la cloroquina tiene efectos adversos en el corazón.

«Si la gente la toma para salvarse del coronavirus, puede tener arritmias o un infarto, y por comprarlo, dejar sin este medicamento a quienes tienen lupus o artritis».

Álvarez pidió a la población mantenerse informada con fuentes confiables como las páginas de la UNAM, de la Secretaría de Salud y de la Organización Mundial de la Salud.