México es una sociedad patriarcal, machista. Al igual que en el ámbito de las religiones o de la economía, el ámbito político es mayoritariamente masculino, no sólo numérica sino culturalmente.

Puebla, por primera vez en su historia, cuenta un gobierno a fin a la izquierda y en donde las mujeres juegan un rol importante en este inédito escenario; sin embargo, cuenta con leyes arcaicas; incluso, misóginas. El mejor ejemplo es la “Ley para las Escuelas del Estado de Artes y Oficios para Mujeres”, la cual data del 9 de octubre de 1940.

La norma en cuestión, impulsada por el entonces gobernador Maximino Ávila Camacho, tiene por objeto “capacitar a la mujer para el desempeño de actividades propias del hogar y para que pueda incorporarse a la masa productora como factor social activo y útil”.

Sin embargo, el texto de marras es obsoleto en la actualidad. Además, es el mejor ejemplo de una cultura en donde el ejercicio del poder, público o privado, es asunto de hombres. Las mujeres deben avocarse principalmente a las labores del hogar.

La oferta académica de “Las Escuelas de Artes y Oficios para Mujeres” es limitada, de acuerdo al escenario actual, únicamente se limita a ofrecer cursos de corte y confección; bordado; cocina y repostería; peluquería, peinados y manicure; juguetería; flores artificiales.

Dicha ley sustenta la tesis que refiere como las bases estructurales de nuestro sistema cultural fueron construidas y siguen siendo sostenidas por una predominante visión patriarcal y machista.

Actualmente, Puebla cuenta con un Congreso de corte progresista; sin embargo, su trabajo deja muchas dudas; pues aún no revisan las normas vigentes, en donde predomina una cultura conservadora.

Incluso, deben hacer eco a lo propuesto por el gobernador Miguel Barbosa, quien impulsa la igualdad y la equidad en el estado de Puebla.

La ley en cuestión

Por JTF