Los procesos electorales contemporáneos han demostrado que la compra del voto funciona en la medida en que no existe entusiasmo, participación, ni compromiso ciudadano en la elección.

Cuando se tiene en Chignahuapan una gran cantidad de comunidades hundidas en la miseria es muy difícil que la conciencia supere al hambre.

Para muchos ciudadanos que han visto pasar a muchos gobernantes sin preocuparse por su bienestar es muy difícil creer que puede existir un cambio verdadero, cuando ni siquiera regresan los candidatos a pintar las bardas que mancharon con su nombre las paredes de la humildad.

A toda esa gente que vendió su voto por un plato de comida, la entiendo. Pero a los que han hecho de ello su modus vivendi, lamentablemente acabaron con las ilusiones de dejarles un mejor ejemplo a sus hijos y cuando lleguen con la autoridad les dirán que no hay nada para su comunidad, pues ya les compraron el silencio.

Sabíamos como iban a operar los políticos de siempre, a nadie nos debe sorprender. O quizás un poco que cada vez se cotizan más altos los costos. Pero actuaron igual que siempre y harán lo mismo de siempre, o sea recuperan la inversión, dejando obras a medias, contratando a familiares y amigos, viniendo al pueblo de vez en cuando y varias linduras más.

A partir del inicio de su gestión abundará el gel antibacterial, se acabarán los saludos fraternos y atenderán a las comunidades con gestos parecidos a tener un grano de caca en la nariz.

Ojalá de verdad me equivoque, pero lo dudo.

Me queda el orgullo de ver a mis hijos, a mi familia, a mis amigos y a muchos ciudadanos, con la frente en alto y decirles que preferí alzar la voz que agachar la cabeza. Y si logré despertar la conciencia de un ciudadano, el esfuerzo valió la pena!!!

Agradezco a Dios que me permitió trabajar con un excelente y comprometido Candidato y con un Equipo de trabajo de primerísimo nivel, y me quedo con su amistad para toda la vida.

Cuando un hombre sabe a dónde va y pone la piel de por medio, nunca pierde, aunque los resultados no le favorezcan.

Jesús Carlos Madrid Enríquez