Tres autores compartieron con los lectores su experiencia creadora y cómo esta, metáforas aparte, les ha atravesado el cuerpo

La ruptura y la reconstrucción del cuerpo en la literatura son fundamentales para el escritor. En la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, durante la mesa “¿Ovejas negras? Lo incómodo en la literatura”, Tamara Tenenbaum, Camila Sosa Villada y Julián Herbert charlaron sobre cómo han vivido esta ruptura en sus propios cuerpos, y cómo ha permeado en su literatura.

Julián Herbert expuso que para él no puede haber dolor moral o mental sin dolor físico. La violencia le recuerda la muerte de su madre, hecho que posteriormente lo llevó a la prostitución. Señaló que, en su caso, el exceso de drogas y alcohol fue parte fundamental del ejercicio de poner su cuerpo dentro de su literatura. Herbert comentó: “Mis años con la cocaína fueron largos y majestuosos”.

El autor de Canción de tumba recodó que la cocaína se relaciona con la productividad, así que el cuerpo llega a una condición de autodestrucción que se vuelve adictiva. Pero es tiempo pasado: Julián lleva alrededor de tres años en sobriedad, y esta condición le ha dado una nueva forma de esclarecer su presente. “La sobriedad me permite congelar la realidad”, indicó. En su proceso de reconstrucción, señaló, ha aprendido a vivir la vida dentro de otra cosmovisión, al cocinar y leer el Tarot.

En el caso de Camila Sosa Villada, ella nunca tuvo una ruptura, sino una transformación. Declaró que para ella no existe la escritura sin su cuerpo. “El mundo es mi piel”, expresó Camila. En su libro Las malas, la escritora argentina aborda el mundo de los travestis, en el que ella misma vivió antes de su transición, y expuso que haber sido una mujer travesti definió su carrera.

Sosa Villada señaló que las personas travestis “son tan visibles que se tienen que esconder a pleno día. A diferencia de las mujeres trans y las personas no binarias, las travestis están muriendo y les tocó vivir en una época en la que nada les pertenecía y la sociedad las odiaba. Esto mismo dio la cuna a la siguiente cita: ‘Lo que no te da la Tierra, te lo da el infierno’”. En su caso, añadió, el infierno son los cirujanos plásticos que han transformado su cuerpo.

Tamara Tenenbaum no ha roto su cuerpo para poder a escribir, sino que ha trabajado con él y lo ha puesto al límite “para no perderme de nada en la vida, aunque no sea sano”. En su infancia y adolescencia, Tamara creció en una familia judía en la que se sentía limitada por las creencias y no podía liberar su interior. Recuerda el corsé corrector de postura que le dejaba moretones. Tamara trabaja sus textos con resentimiento hacia lo minuciosamente controlado, con base en el humor negro, como sería el caso del feminismo que quiere controlar y prohibir muchos temas. “La gente no puede vivir sin dejar de prohibirse”, declaró Tamara.

La conferencia concluyó de forma mística: Julián Herbert puso sus conocimientos sobre la mesa y echó las cartas del Tarot a cada una de las autoras y a él mismo. A Julián con la carta guía le salió el Mago. Para Camila salió el Mundo, que se desliza hacia donde nunca ha estado, y con Tamara el 2 de espadas, que significa que es momento de cerrar ciclos.

Fotos FIL: ©Paula Islas