La violencia contra periodistas no solo se tolera, sino que se fomenta desde las esferas de poder. La polarización desplaza las discusiones que los periodistas proponen y sitúan a los propios comunicadores en el centro del campo de batalla.

Dentro del infinito e impredecible mundo de internet existen agentes encargados de direccionar las discusiones hacia términos particulares. En el caso de México, la denominada #RedAMLO ha contribuido a sesgar las conversaciones sobre el presidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente en Twitter, hacia terrenos que favorezcan al Ejecutivo. Signa Lab ha dado cuenta de su modus operandi en diversos espacios.

Parte del equipo del laboratorio del ITESO de Guadalajara presentó sus hallazgos y reflexiones durante una sesión de la Cátedra Ellacuría de la Ibero Puebla. Un primer análisis de la #RedAMLO permitió diferenciar los usuarios orgánicos de los atípicos con base en su influencia en la conversación pública.

Explicó Luz María Sandoval Zavala, experta en análisis multicapa: “No solo es observar qué hacen dentro de la red, sino que identificamos a qué organizaciones pertenecen, estas organizaciones con quienes se relacionan… No solo nos basamos en los datos de Twitter”.

La #RedAMLO se caracteriza por tener patrones de comportamiento claros como coordinación en el horario de publicaciones y exceso en el número de tuits al día (más de 200 cada día en algunos casos). Además, existen cuentas que no generan contenido único, sino que se dedican a retuitear, citar o contestar tuits de otros usuarios.

El laboratorio ha identificado así cuatro categorías de cuentas: los MC, quienes hacen tuits únicos e invitan a otras personas a unirse a una tendencia; el coro (también conocidos como bots, que suelen ser cuentas automatizadas), que se dedica a compartir tuits de manera masiva; los fans, que son personas reales con un vínculo genuino con la causa; y los troles, que utilizan su cuenta para atacar a otros usuarios.

Signa Lab aborda temáticas relacionadas con derechos humanos, libertad de expresión y tecnopolítica, además de analizar temas coyunturales. Tal es el caso de la violencia contra periodistas, cuyo relato en redes sociales han sido objeto de intervención por parte de grupos coordinados similares a la #RedAMLO.

De acuerdo con los hallazgos de múltiples reportes, una de las principales condiciones de vulnerabilidad para realizar periodismo es el género. Mujeres reporteras, comunicadoras y directoras de medios son más propensas a sufrir agresiones de tipo físico y psicológico.

Carmen Aristegui es un caso emblemático de esta violencia sistémica. Desde que la periodista criticó públicamente el espacio Quién es quién en las mentiras —donde Presidencia dictamina qué medios o personajes emiten información falsa— en junio de 2021, ha sido blanco de miles de ataques en forma de tuits. Lo mismo ha ocurrido tras la emisión de los reportajes relacionados con los hijos del presidente de México.

De enero a julio de 2021, Signa Lab contabilizó hasta 128,000 tuits contra la comunicadora. ‘Traidora’, ‘chayotera’, ‘vendida’ y ‘corrupta’ son las palabras más recurrentes en dichas publicaciones. “Como hay agresiones desde los espacios de poder, las personas creen que es normal decirle a una periodista que miente. Se vuelve válido atacar a la prensa”, advirtió Antony Flores Mérida.

Además del género y el discurso público, el tipo de coberturas pone en riesgo la vida del informador. Corrupción, política, derechos humanos y movimientos sociales son los temas que detonaron 1,167 agresiones entre 2010 y 2020, de las cuales 397 fueron cometidas por funcionarios públicos.

El asesinato de periodistas, como acción y como tendencia en Twitter, ha incrementado en los últimos cuatro años. El análisis de cientos de miles de tuits relacionados con este tipo de siniestros ha revelado un cambio de paradigma en la discusión pública: “Antes la discusión tenía un grado de cohesión mayor. En los últimos años parece que se han fragmentado los puntos de vista”.

El analista de datos evidenció que existen actores que aprovechan los altos índices de impunidad para perpetuar la violencia contra periodistas. La apertura de las redes sociodigitales, concluyó, permitirá comprender cómo se conversa sobre los fenómenos de coyuntura y qué hacer para contrarrestar las conversaciones manipuladas.

Cómo trabaja el laboratorio

Signa Lab es un espacio que busca contribuir a la construcción de espacios sociodigitales democráticos a partir evidenciar fenómenos de polarización. Para lograrlo, el laboratorio recurre a diferentes interfaces de desarrollo de plataformas para recolectar datos. Twitter es la plataforma de análisis más utilizada debido a la facilidad para analizar anidaciones de información: cuentas y tuits vinculados por el uso de palabras, etiquetas (hashtags), emojis y reacciones.

De acuerdo con la explicación de Eduardo de Quevedo Sánchez, es así que se construyen una serie de mapas para determinar cómo se relacionan los usuarios entre sí o con respecto a algún tema, ya sea por etiquetas o palabras claves. Esto también permite conocer la forma en que los medios de comunicación recuperan los temas de coyuntura.

Los hallazgos se presentan en forma de constelaciones de palabras y pictogramas que concentran un corpus de texto y qué se dice en torno a él. Un ejercicio de 2020 determinó una infinidad de anhelos que los usuarios de Twitter depositaron bajo la etiqueta #CuandoEstoSeAcabe en alusión al momento más álgido del coronavirus. En otro, se recolectó el caleidoscopio de imágenes que usuarios publicaron en solidaridad con el caso #IngridEscamilla.