En 2018 comenzó un movimiento, encabezado por una actriz estadunidense, para denunciar una serie de acosos, abusos y violencia de la que son víctimas miles de mujeres. Su voz resonó en el mundo y tuvo un eco impresionante. En los últimos meses se evidenciaron a cientos de nombres, de personajes del cine, escritores, periodista, líderes religiosos, ex presidente, músicos, entre otros; mediante una serie de denuncias directas y anónimas; las cuales, se viralizan, gracias al poder de las redes sociales.

El último personaje que causó polémica fue el guitarrista de la agrupación Botellita de Jerez, Armando Vega Gil, quien al ser acusado por una víctima de forma anónima; provocó que el músico tomara una decisión: suicidarse.

Me too está llamando la atención cada vez más, y ha sido la sentencia de varios hombres, que pese a la fama y poder que ostentaron en su momento, no ha sido suficiente para ser señalados, acusados, desterrados; incluso, encarcelados por los actos cometidos.

El primer caso fue Harvey Weinstein, el productor que era sinónimo de éxito no logró frenar la denuncia que fue calificada como un acto valiente de las mujeres que no decidieron quedarse calladas. Posterior a ello, más mujeres levantaron la voz y señalaron a sus agresores.

Incluso, el nombre de una actriz salió a relucir, pero no como víctima, sino como victimaria contra un actor de quien se aprovechó cuando era menor de edad. Su nombre: Asia Argento; quien en la clausura de los Cannes se sumó a las denuncias hechas contra Weinstein, de haberla violado.

Lo que en un principio pintaba para ser parte del movimiento global como un ejemplo de mujer que no se queda callada, le resultó un revés.

Me too y el destino le hicieron una mala jugada, la señalaron por haberse acostado con un actor cuando era menor de edad; y pese a negarlo, la presión fue mayor que la obligó a aceptar la verdad y formar parte del círculo de abusadores.

¿Un movimiento para denunciar o un movimiento para denostar?

Aunque en un principio todo pintaba para ser un movimiento que finalmente protegiera a un sector vulnerable; las denuncias se fueron saliendo de control.

Mientras algunas mujeres y hombres acusaban a sus victimarios, otros más prefirieron hacer lo mismo pero usando el anonimato, no solo para ellos, sino también hacia sus verdugos sin decir abiertamente sus nombres.

En México, las expresiones de apoyo y odio han estado en el ojo del huracán. A través de diversos hashtag se invita a hacer las respectivas denuncias. Escritores, periodistas y hasta músicos se vieron inmersos en esta pesadilla.

Mientras tanto, algunos a través de sus cuentas salieron a defenderse; otros más han optado por ignorar las denuncias y no dar un posicionamiento que alimente más el descontento y el enojo de varios sectores.

Sin embargo, el caso que más resonó fue el de Armando Vega Gil, quien decidió suicidarse pese a negar las acusaciones en su contra. Y desde la cuenta de @metoomusicamx, responsable de subir las denuncias, suspendieron la cuenta; lo que desató las críticas y denostaciones contra las personas que encabezaron el movimiento acusándolos por orillar a una persona a tomar la decisión de quitarse la vida.

El caso será investigando a fondo por la Procuraduría General de Justicia, por “homicidio culposo”.

De acuerdo a las autoridades, el cuerpo de Vega Gil “estaba colgado de un árbol con un alambre, dentro de su domicilio en la colonia Narvarte”.

 

Por el momento, este caso será uno de muchos que serán analizados, y en su momento levantarán un debate sobre la verdad o falsedad de declaraciones de las supuestas víctimas hasta no demostrar lo contrario.

NCE